PUERTO RICO. Carla Martínez tiene once años y su vida era como la de cualquier otra niña de su edad hasta que, hace poco más de un mes, empezó a sentir mucho cansancio y las piernas pesadas. En diciembre, luego de haber sido elegida abanderada de la Escuela 486 de Puerto Rico, Carla le contó a sus padres que se sentía cada día más débil. De inmediato, sus papás la trajeron al hospital de Pediatría, en Posadas. Allí, Carla permaneció internada durante nueve días y le diagnosticaron el Síndrome de Guillain Borré, un trastorno muy poco frecuente en el que el sistema inmunológico del cuerpo ataca a parte del sistema nervioso periférico. Según las enciclopedias médicas, el síndrome es raro y afecta sólo a una persona de cada 100 mil. Se desconocen sus causas, pero existen tratamientos que ayudan a frenar y revertir la situación en la mayoría de los casos. Carla experimentó los primeros síntomas los últimos días de 2014. Estos síntomas incluyen distintos grados de debilidad o sensaciones de cosquilleo en las piernas. Como en muchos casos, en Carla, la debilidad y las sensaciones anormales se propagaron a las piernas, por lo que esta niña ya no puede caminar desde hace más de un mes. Pero, según contó la abuela de Carla a PRIMERA EDICIÓN, Dora Acuña, su nieta “maneja los brazos, puede comer sola, aunque le cuesta un poco. Pero casi no puede mover el resto del cuerpo. Habla y está relativamente de buen ánimo a la espera de poder iniciar el tratamiento específico, hacerse en Posadas el estudio que le indicó la médica -un electromiograma- y luego visitar a la médica neuróloga, con quien tiene turno el 10 de febrero”. Familia muy humildeCarla es la cuarta entre cinco hermanos. La familia vive en el barrio Fátima de Puerto Rico. Su mamá (Patricia) es ama de casa y su papá (Juan Carlos) trabaja en el sector metalúrgico. Tienen obra social, pero la autorización de los estudios es mucho más lenta que la rapidez que requiere este síndrome. Para hacerle el estudio de electromiograma, para el cual tenía turno este martes en Posadas, la familia tenía que pagar 1.700 pesos. “No pudimos llevarla porque no alcanzamos a juntar ese dinero…nos corrieron el turno para mañana (por hoy), pero todavía no tenemos toda la plata y estamos en plena gestión en el hospital de Puerto Rico para que la trasladen a Carla en una ambulancia, porque ella no puede caminar… La primera vez tuvimos que llevarla en colectivo porque no conseguimos nada”, lamentó su abuela paterna, Dora. Vale aclarar que el síndrome, de acuerdo a los especialistas, debe ser considerado una emergencia médica, pues los síntomas pueden agudizarse en intensidad hasta que los músculos no puedan utilizarse en absoluto y el paciente queda casi totalmente paralizado. En estos casos, el trastorno pone en peligro la vida, potencialmente interfiriendo con la respiración y, a veces, con la presión sanguínea y el ritmo cardíaco. No obstante, si bien este síndrome es progresivo, también existe la posibilidad de que los pacientes se puedan recuperar, pero para ello es fundamental que comiencen un tratamiento urgente. “Nos dieron muchas esperanzas con el tratamiento, pero también nos explicaron que la pérdida de sensibilidad y movilidad llega en forma rápida y la recuperación cuesta mucho”, contó Dora. Notificado del caso por este diario, el ministro de Salud Pública, Oscar Herrera Ahuad, se comprometió a hacer personalmente las gestiones necesarias para que la ambulancia de Puerto Rico traslade hoy a Carla a Posadas. Antes de la intervención del ministro, en el hospital de esa ciudad sólo se comprometieron a trasladar a la niña si la ambulancia tenía que hacer el viaje a Posadas también por otro caso o si no surgía una emergencia.




Discussion about this post