Chango Spasiuk hoy será una de las figuras encargadas de cerrar el telón de la gran fiesta de plata del chamamé, una fiesta que sorteó todo tipo de obstáculos pero que conquistó al público con reconocimientos, homenajes y merecidas entregas de cariño a los grandes cultores de ese ritmo que invita al baile, a la emoción y a la fiesta del pueblo. Siempre que es consultado sobre qué significa el chamamé en su vida, el Chango comparte grandes conceptos con mucha emoción, tal como explicó en su momento: “El chamamé es un rezo que se baila”. “En el chamamé tenés a Tránsito Cocomarola que le enseña a su hijo y éste a otra persona. Siempre hay alguien que sabe y que está enseñando, así ese conocimiento oral nunca se interrumpe. Es lo que se llama la cadena ininterrumpida de conocimiento. Entonces siempre hay alguien que sabe y alguien que aprende y ese que sabe está autorizado y pasa ese saber”, afirmó. Su música transporta y transmite sentimientos múltiples, más cuando de su acordeón dispara un chamamé o una polca, cualquiera de los géneros que ejecute inspiran, emocionan y transforman melodías en un mágico transporte que conduce a lugares inexplicables.





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