POSADAS. Una traffic cargada de ropas, calzados y alimentos no perecederos llegó hasta las familias de San Ignacio que resultaron damnificadas durante las últimas inundaciones, gracias a la tarea solidaria encarada, una vez más, por el Grupo Bulldog – Boston y Pug NEA Argentina “Ñatitos” y el Grupo de Motos “Chake la curva”.El evento para recaudar estos elementos se realizó durante los primeros días de enero sobre la avenida costanera, y los posadeños no tardaron en responder a la iniciativa. Todo surgió luego de que Laura Soto, integrante de los Ñatitos, se contactara con Elizabeth Mereles, de San Ignacio, que comentó sobre la situación por la que estaban atravesando y envió fotografías para testimoniar el hecho.Después de la convocatoria realizada a través de las redes sociales, “durante dos tardes llevamos a algunos de nuestros ñatitos para que la gente los vea, saque fotos, y de paso, colabore”, contó Nadia Pascuchelli.Planificando las actividades del año, se enteraron que a la Fundación Tupá Rendá se le habían quemado los televisores y ahora buscan efectuar alguna convocatoria para empezar a juntar fondos con ese fin. Días atrás “llevamos un led de 32 pulgadas y ahora estamos viendo la forma de conseguir otros medios para ayudarlos, además de ropas y calzados”, dijo Juan José Gómez.En crecimiento Sobre el Grupo Bulldog – Boston y Pug NEA Argentina “Ñatitos”, señaló que en los últimos meses tuvieron muchos pedidos de adhesión, sobre todo en la página de Facebook. “Esto irá creciendo porque la gente apoya mucho las movidas solidarias. Si bien el grupo es grande, hay mucha gente que está lejos de Posadas y no puede acercarse cuando hacemos las convocatorias, están presentes”, aseguró.Manifestó que el 2014 fue un año “muy acelerado”. Es que el grupo surgió por el nacimiento, el 27 de febrero, de los hijos de “Rosita”, la bulldog que tuvo ocho cachorros. En abril, cuando los dueños pudieron ir a retirar a los pequeños, el grupo comenzó a expandirse. Enseguida se hicieron varias actividades, el grupo se consolidó y fue creciendo. “Se lo está conociendo, por las cosas positivas como las actividades solidarias”, agregó. Lo que logró el grupo es una unión de personas que tienen pasión por los animales. “No es que sólo tenemos estas razas, hay algunos que tienen otras, hay perros que no son de raza, el común denominador es que sus dueños son amantes de los animales y cuando hacemos las movidas, son los primeros en estar, en ayudar. La raza no es una condición para ser miembro del grupo”, reseñó. Pascuchelli, es docente y también trabaja como administrativa. No adoptó ningún cachorro de los de “Rosita” pero tiene “otros gordos”. Fue fantástico conocerlos porque es un grupo humano increíble, nos conectamos todos con las mismas pasiones, tanto los animales como el hecho de colaborar, de ayudar, que fue surgiendo sin planear. Si bien las movidas se realizan cada tanto, nosotros nos juntamos casi todas las semanas y los temas de conversación giran sobre cosas que pasaron, sobre perros o personas que necesitan nuestra ayuda”. Juan Carlos Achingo recordó que a Gómez lo conoció en la veterinaria y charla va charla viene, terminó comprando dos cachorros en lugar de uno. Y no paró. “Tratamos de hacer cosas, nos juntamos, vemos. Es una experiencia de hacer algo distinto”. Hoy, además de su familia, en su casa habitan tres bulldog y diez sharpei.





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