POSADAS. Aunque uno con mayor seguridad que otro, el remisero y la pasajera se mantuvieron en sus dichos en el careo realizado ayer, en medio de la investigación por el crimen de la estudiante Lucía Isabel Maidana (24). En ese sentido, el trabajador del volante volvió a decir que la mujer le aseguró que su pareja tenía que ver con el asesinato, mientras que la testigo negó haber realizado esas declaraciones.Como se había anunciado en su momento, el procedimiento se llevó a cabo en las últimas horas por orden del magistrado Marcelo Cardozo, al frente del Juzgado de Instrucción 1 de la Primera Circunscripción Judicial, con asiento en la capital provincial.Según pudo saber PRIMERA EDICIÓN, el procedimiento que enfrentó cara a cara a los dos nuevos testigos comenzó alrededor de las 9 y finalizó unas dos horas después, cerca de las 11.El encargado de romper el hielo fue el trabajador del volante, quien abrió con su testimonio. Reiteró que alrededor de la 1.30 del martes 30 de diciembre de 2014 fue solicitado por la mujer en Tambor de Tacuarí y Magaldi, en el oeste posadeño.El remisero de 44 años sostuvo que la mujer, de 48, se subió y le pidió un viaje a la chacra 149, delimitada por las avenidas Tambor de Tacuarí, Kolping, López y Planes, y Eva Perón, justamente en una vivienda emplazada sobre esta última arteria.Fue en medio del viaje que el conductor notó que la pasajera estaba muy alterada y temblaba mucho. Al preguntarle qué ocurría, la mujer le aseguró haber sido víctima de agresiones por parte de su novio.El remisero insistió entonces en que radicara una denuncia. Tanto que hasta llegó a acercarse a una patrulla policial para que la víctima denunciara el ataque. “No quiero, después te voy a contar por qué”, dice que le dijo.Después de varios intentos infructuosos, el auto de alquiler llegó a destino. Y cuando estaba por bajarse, la pasajera decidió hablar. “Mi novio participó con otros amigos en el homicidio de Lucía; ellos se reían de Sotelo (N. de R.: imputado en su momento en la causa) y decían que era un perejil”, lanzó la mujer al intentar fundamentar su miedo a denunciar a su pareja.Acto seguido llegó el turno justamente de esa pasajera en el careo. La testimoniante desmintió por completo esas últimas palabras. “Jamás le dije eso”, aseguró. Sin embargo, cayó nuevamente en contradicciones: primero dijo que paró al remís en la calle y luego, que había llamado a la empresa para que la buscara en la dirección mencionada.Más allá de todo, el careo terminó por aportar poco y nada, aunque de todas maneras las fuentes aseguraron que Cardozo continuará con la investigación de la nueva línea investigativa, siempre con cautela, en busca de más detalles al respecto.El cadáver de Lucía apareció alrededor de las 22 del sábado 6 de abril de 2013 en el apartamento que alquilaba, sobre Estado de Israel 3.495 del barrio Palomar de Posadas. La joven era oriunda de Capioví pero estudiaba en la capital.Él o los autores del hecho intentaron cubrir su accionar al incendiar un ropero del lugar. Por eso primero se pensó que se trataba de un incendio. Sin embargo, al otro día la autopsia descubrió que la muchacha había muerto por inhalación de monóxido de carbono, pero también por profundos traumatismos en el cráneo compatibles con martillazos. Había sido abusada.Los exámenes de luminol ordenados por la Justicia unos pocos días después del hecho confirmaron que él o los asesinos intentaron limpiar con un trapo la escena del crimen. El misterio sobre los autores del crimen aún sigue vigente.





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