POSADAS. Este reclamo de nuevo no tiene nada. Desde que comenzaron las obras en la avenida Zapiola, entre Quaranta e Ituzaingó, más que soluciones se sumaron problemas para todos los habitantes de la zona.Se trata de una importante arteria de la ciudad y su empedrado es fundamental para el tránsito del lugar, pero de la manera “lerda que lo hacen, nos generan muchos inconvenientes”, se quejaron los vecinos. La obra comenzó a realizarse en mayo del año pasado. Como primera medida, la empresa ganadora de la licitación se encargó de buscar los planos en la Municipalidad local y guiados por ellos, bajaron el nivel de la vereda, en algunos casos hasta casi un metro. Esta situación hizo que los garajes de las viviendas de los frentistas quedaran en una especie de precipicio. No sólo eso, también la cañería de agua potable de la Cooperativa del barrio quedó sobre el nivel del cordón, “entonces no puedo hacer la entrada de mi auto porque quedó al descubierto el caño de agua, al que tendrán que bajar por completo. Y más arriba pasa la fibra óptica, por ende no podemos hacer la vereda a un nivel de cordón porque nos vamos a chocar con ella que está a 80 centímetros”, señalaron en mayo pasado los vecinos del lugar.Cuando se anunció el empedrado de la avenida los frentistas y habitantes de la zona estaban felices. Era una obra que hacía tiempo esperaban. Pero cuando comenzaron, esa sensación de felicidad pasó a ser de desagrado: no habían esperado tanto tiempo para sufrir estos inconvenientes. “No está contemplado”Cuando los vecinos fueron hasta Vialidad Provincial con el problema de las veredas para encontrar una solución, la respuesta de la entidad de contralor fue que la situación con las veredas no “está contemplada dentro del plan de obra”. La traducción era que si querían que sus autos vuelvan a ingresar a las cocheras de sus casas, deberían realizar las obras de manera particular y solventarlas con dinero de sus bolsillos. Otro dolor de cabeza más para los frentistas. No sería el último. Los vaivenes de la obra indicaban que habría más sorpresas para este 2015. Acelerar las obrasLos operarios de la empresa ganadora de la licitación, para el empedrado de la avenida Zapiola, se tomaron el descanso por las Fiestas de fin de año. Volvieron ni bien el 2015 daba sus primeros pasos, pero a los frentistas les sorprende la lentitud con la que trabajan y además, creen que a este ritmo, es poco probable que cumplan con los plazos establecidos. “Siguen trabajando pero con muy pocos operarios. Si comparamos con otras empresas, por ejemplo la que está encargada de la avenida Santa Cruz: en una semana hacen 200 metros. Esta empresa en un mes hace 50. Durante Navidad y Año Nuevo nos dejaron en un abandono total, no podíamos transitar”, se lamentó Roberto Urizar, parte de la Comisión Barrial, en diálogo con PRIMERA EDICIÓN. La lentitud con la que avanzan las obras “trae perjuicio a los comerciantes que no pueden salir de sus casas. Es una empresa irresponsable. Pedimos que Vialidad Provincial ponga el ojo en esta avenida y que si la empresa no está en condiciones de hacer la obra, que se la dé a otro. El ritmo preocupa a los vecinos”, sostuvo Urizar. Para peor, las tormentas que afectaron a la provincia la semana anterior también dijeron presente en el lugar. Las precipitaciones caídas causaron que la avenida se inunde y con los materiales que hay en el lugar, a causa de la obra, se vuelva un lugar sumamente peligroso para los vecinos de la zona. “La avenida Zapiola se convirtió en un gran río por la cantidad de agua que cayó y fue muy peligroso. Durante esos días, los comerciantes lloraban porque no pudieron vender los productos que compraron para las Fiestas y muchas familias no pudieron salir de sus casas. Fue un desastre”, finalizó.





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