POSADAS. Este diario publicó ayer una nota al reconocido voluntario social, Rogelio Peralta, quien administra hogares de menores abandonados, víctimas de trata y de violencia. El voluntario contó su mala experiencia con la tarjeta, las fallas del sistema, las idas y vueltas que tuvo que realizar y la negativa que recibió en la oficina de Atención al Público a recibirle un reclamo escrito. Entre las peripecias que tuvo, contó que su tarjeta empezó a fallar y fue a cambiarla por otra, pero le cobraron 70 pesos y no le reconocieron los más de 250 pesos que tenía acreditados en la tarjeta fallada.Luego de publicarse ayer su mala experiencia, a las 11 Rogelio recibió en la dirección de la Fundación Tupá Rendá una nota del presidente de la empresa Servicios Urbanos (administradora de la Sube) Enrique Díaz Esmendi, donde lo critica duramente por haber dado a conocer los problemas que padeció.Desconociendo la trayectoria de Rogelio Peralta, Esmendi le escribió que ha ventilado su problema personal en forma maliciosa y por ello “demuestra una actitud poco social y con ánimo de daño, lo cual deja en claro su carente capacidad como representante o directivo de una fundación con fines sociales”.Sin embargo, en la misma nota, Esmendi le expresa que la tarjeta con fallas fue denunciada como extraviada, sin embargo Peralta pudo fotografiar las dos tarjetas demostrando que no fue extraviada, sino que debió cambiarla por fallas. Otra contradicción de la nota del directivo es que en dos ocasiones (el 26/12 y el 7/1/2015) Peralta concurrió a la empresa a solicitar le reintegren el crédito de la tarjeta vieja, pero le respondieron que su saldo era 0,00 pesos; sin embargo, Esmendi le escribió ayer que debe concurrir el 13 de enero para que le acrediten el remanente de 261 pesos. La respuesta de Esmendi recién llegó luego que este diario publicara la historia, antes sólo hubo silencio.Consultado sobre el desafortunado incidente, Rogelio dijo a PRIMERA EDICIÓN que “la verdad, para mí es un insulto, pero no me afecta, no sé si estoy a la altura de conducir toda la fundación. Pero toda la sociedad conoce los trabajos que realizamos, esto que hacemos es un trabajo social y solidario y lo hacemos por nuestra fe y vocación de servicio”, enfatizó. “Me reservo el pensamiento que me nace en mi corazón, porque no quiero estar al mismo nivel que este señor”, finalizó el voluntario social.




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