POSADAS. Enrique Ramírez Maidana, docente paraguayo, fundador y líder de la entidad sin fines de lucro “Jornadas de la Cultura Paraguaya” cumpliría hoy 75 años. Nació el 8 de enero de 1940, en el Barrio Obrero de Asunción, y dedicó su vida a la investigación de la historia americana, como un fervoroso creyente de la unidad latinoamericana en la “patria grande de San Martín y Bolívar” a los que sumaba “por sus ideales parecidos a Francisco Solano López y Gaspar Rodríguez de Francia”. Desde la entidad donde lo acompañaban conocidos integrantes de la comunidad paraguaya en Posadas, se dedicaba honorariamente a difundir aspectos de la cultura del país vecino y llevar a las aulas y claustros educacionales de Paraguay a pensadores, científicos, docentes, periodistas, artistas y trabajadores de la cultura argentinos para que “dejaran la semilla de sus conocimientos entre educadores y educandos”, de hasta los lugares más alejados de la geografía guaraní.Interesado en la difusión de cuestiones históricas, distribuía libros de autores paraguayos sobre esa temática, sumó luego la literatura, la salud y más tarde el rescate de personalidades de origen paraguayo de trascendental actuación en Argentina. Así, con un grupo de colaboradores ad honórem organizaba encuentros en escuelas y colegios de Paraguay en los que se ofrecían charlas sobre Sida y enfermedades epidémicas transmisibles mediante insectos vectores; obsequiando folletos y libros a alumnos y maestros, siempre en nombre y memoria de personalidades paraguayas. Trabajando arduamente, sin subsidios ni auspicios, Ramírez Maidana había encarado el rescate de la memoria de Isabel Llamosas de Alvarenga -fundadora del Hogar de Niñas que lleva su nombre en Posadas- y la campaña pro canonización de la santa laica María de la Cruz Morínigo, fundadora del Club de Palomas del Espíritu Santo, de conocida labor solidaria. Asimismo, había instaurado las “peregrinaciones culturales” en las que llevaba a Paraguay danzas y canciones de Argentina, país al que amaba por el asilo que le brindara. Al morir, hace cinco años, se cumplió su pedido de ser cremado y sus cenizas se esparcieron en la orilla paraguaya del Paraná.




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