POSADAS. Como ya es tradición la asociación civil “Sumando Solidaridad” de Munro, provincia de Buenos Aires, visitó Misiones para traer donaciones y compartir bellos momentos con los niños, padres y maestros de escuelas de Puerto Esperanza, Jardín América y San Ignacio.Una vez más Anita Kusman y su hija Mirna Cesario viajaron a estas tierras para acercar en mano las donaciones que día a día con un gran grupo de colaboradores y amigos reúnen en un galpón.En el transcurso de una semana visitaron la Escuela 333 de General Urquiza (San Ignacio), Escuela Bello Horizonte, Escuela 811 y Biblioteca Popular de Jardín América; y el geriátrico y la sala de primeros auxilios de Puerto Esperanza.Colaborar con la educación “Cada año es un desafío, cada viaje un sueño cumplido”, destacaron las mujeres solidarias que durante todo el año recorren escuelas e instituciones de Salta, Jujuy y Misiones, y según sus registros, en 27 años de actividad solidaria han ayudado a 1.456 niños y sus familias.“Los niños aprenden y mucho a pesar de condiciones de muchísima necesidad y carencias. La mayoría terminó con muy buenas notas y hoy entienden que valió la pena el sacrificio”, destacaron las mujeres. “Hacían los deberes en la escuela, ya que no cuentan con las mínimas comodidades en sus hogares”, agregaron. De allí que toda ayuda que se pueda brindar es bienvenida.Además de útiles, entregaron bicicletas para los pequeños que diariamente caminan más de cinco kilómetros para llegar a la Escuela 333. Para la biblioteca de Jardín América, el pedido especial era de libros y una computadora, los cuales fueron entregados para contribuir con el desarrollo de las actividades culturales que allí se realizan.Toda una vida como voluntariasHace 27 años Anita y Mirna Cesario colaboran con Escuelas Albergues de Frontera de Misiones, Formosa, Neuquén, Salta y Jujuy. Comenzaron trabajando junto a la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (Adra) hasta que lograron crear su propia ONG Sumando Solidaridad (www.sumandosolidaridad.org.ar). Arman una lista de todos los pedidos de los directores de escuelas y con mucha dedicación y cariño preparan las cajas. En un depósito de Munro reciben, clasifican y embalan todo lo que hace falta en las escuelas: calesitas, juguetes, útiles escolares, computadoras, máquinas de coser y tejer, materiales para la construcción de invernaderos, etc.; y en una cuenta corriente, peso a peso, reúnen lo suficiente para comprar paneles de energía solar y para construir aulas, baños y cocinas.Cuando los establecimientos carecen de baños, luz y comunicación, las ayudas buscan suplir estas carencias. Ellas y un grupo de amigos, desde hace años, dedican casi todas las tardes a embalar lo que con tanto amor recolectaron.Ya son más de 80 las instituciones que recibieron ayuda. Entre ellas escuelas, salas de primeros auxilios, hospitales, jardines maternales y bibliotecas.





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