SAN PEDRO. Tres ejemplares de arasari fajado, una especie poco frecuente de tucanes en esta región, fueron valientemente rescatados por una joven quien al ver cómo tres adolescentes atacaban el nido a pedradas en una plaza de Paraíso (San Pedro), no dudó en hacer la denuncia a la Policía para ponerlos a salvo. Para “reparar” la mala acción los muchachos terminaron entregando los pichones a la chica que los había denunciado, pero los tucanes se encontraban muy maltratados y urgía ayuda profesional, así fue que ella se acercó a los conservacionistas de la reserva Yaguaroundí donde las aves no sólo sobrevivieron y se repusieron de los golpes, sino que desde hace poco más de un mes, Martín Gonzalez, al frente de la reserva inició el cuidado de los tucanes y también su adiestramiento para devolverlos “a lo que queda de monte en esta zona del Alto Paraná”, dijo con pesar. El mascotismo y el tráfico de fauna son dos problemas que con los años se han ido acrecentando en Misiones y que tienen diversas responsabilidades. Compradores, vendedores, cazadores furtivos, falta de concientización y eficiencia en los mecanismos de control forman parte de este problema. Añadió Gonzalez “Como si no fuera suficiente, se suma la gente con cero conciencia de cuidado. Las aves hacen nido en las plazas porque el monte se está quedando sin árboles, esa es la realidad que acompaña”.“La alegría es que estamos pudiendo alimentarlos, comen muy bien, se recuperaron lo más bien. Probablemente aunque no lo puedo estimar con exactitud, podrán volver al monte porque están empezando a comer solos”, estimó el ambientalista. Contó que los alimentan con huevo cocido cortado en pedacitos, banana, zanahorias ralladas, y todas las frutas que deseen, además de carne, ya que los tucanes se caracterizan por consumir carne y huevos de otras aves.“La idea, para que sobrevivan en su hábitat, es ir largándolos de a poco. Los vamos soltando cerca de la jaula, en una tabla alta les colocamos comida, cosa que vayan perdiendo el miedo y se sientan en confianza. Estoy seguro que se van a arreglar muy bien cuando estén por su cuenta”, concluyó . Cazadores Una situación de malestar se vive por estos días en la reserva que sufrió vandalismo en las cabañas que se encuentran en el monte, hurto de dos equinos y también anteriormente de una cámara trampa. “Los disparos y las jaurías de perros famélicos, son desde hace un par de años moneda corriente. En esta realidad, conservar la biodiversidad, se hace muy difícil y recibir visitantes es un riesgo, debido a la situación de inseguridad, provocada por la permanente intrusión de cazadores en Yaguaroundí, nos vimos obligados a suspender la recepción de turistas y o avistadores de aves”, contó el hombre preocupado por el pésimo final de año que les tocó vivir.“Cuando inicié en el año 1997 este proyecto de conservación, fue un esfuerzo muy importante, pero contaba con el apoyo de amigos y de funcionarios, hoy después de 17 años se está haciendo complicado seguir en la senda, la impunidad de depredadores furtivos es tal, que me hace temer por la seguridad de quienes nos visitan y por la mía propia.“Anecdóticamente, les cuento que una de las yeguas hurtadas recientemente, por las que se hizo denuncia, y que fue recuperada, gracias a la oferta de recompensa por radios locales, era hace aproximadamente cinco años, parte de distintos elementos secuestrados a cazadores (armas, municiones, caballos), por las frecuentes partidas de guardaparques que cuidaban nuestro patrimonio natural. Hoy esas ejemplares acciones, son sólo un recuerdo”, aseguró con amargura.





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