LIMA, Perú (Agencias y diarios digitales). Las divergencias en la cumbre sobre el clima, auspiciada por Naciones Unidas en Lima complicaron las negociaciones y llevaron al cónclave hacia un acuerdo muy poco ambicioso para contener el calentamiento global. Muchos de los asuntos más complejos y espinosos quedaron postergados para la cumbre del 2015 en París. El ministro de Ambiente de Perú, Manuel Pulgar-Vidal, que capitaneó las negociaciones, confesó al reiniciarse la reunión ayer que el nuevo texto presentado no era perfecto, pero que reflejaba los puntos en común.La cumbre en Lima tenía como objetivo establecer los pilares de un nuevo acuerdo para mitigar el cambio climático y allanar el camino para el gran acuerdo, que debe firmarse el año próximo en París en diciembre de 2015. Pero a pocas horas de que concluyera la reunión, los asuntos más disputados quedaron sin resolución. “Estamos dejando las cosas grandes para París”, dijo uno de los delegados durante un receso de las negociaciones.El borrador expresa la “grave preocupación” de que las contribuciones nacionales y promesas para combatir el cambio climático sean insuficientes para evitar una subida de temperaturas por encima de los dos 2 grados centígrados sobre las del periodo preindustrial (lo que supone a su vez contener las concentraciones de gases invernadero en torno a entre 430 y 480 partes por millón, cuando ya están rozando las 400 ppm).Toda la negociación debía servir para evitar una subida de temperaturas de dos grados por encima de las de la época preindustrial, el umbral a partir de cual los efectos pueden ser catastróficos (deshielo de los glaciares de montaña, el aumento del nivel del mar, sequías extremas o tormentas más violentas).Se desinflóEl buen ambiente negociador impregnó el inicio de la cumbre. El pacto de Estados Unidos y China crearon en estas dos semanas de negociación una atmósfera positiva. Estados Unidos presentó un plan para reducir sus emisiones entre el 26% y el 28% para el año 2025. Y el secretario de Estado, John Kerry, encandiló al auditorio (fue muy aplaudido el viernes) explicando su estrategia para recortar las emisiones de las plantas térmicas con regulaciones administrativas que no exigen cambios legislativos en el Congreso, donde los demócratas no tienen mayoría.China prometió que el pico de emisiones se alcanzará en el 2030 para recortarlas a partir de ese momento. La Unión Europea se comprometía a un recorte de gases del 40% para el 2030 (respecto a 1990); pero Greenpeace vio “inaceptable” una verificación a tan largo plazo.Las contribuciones y promesas de cada país deberán presentarse antes del 31 de marzo de 2015, lo que puede ser clave para sentar el terreno para un acuerdo en París.Uno de los asuntos más problemáticos que quedan por resolver es decidir qué información debe darse en las contribuciones y promesas que deben presentar los países con vistas a la cumbre de París.Los países ricos insisten en que se deben centrar en los esfuerzos de control de emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero que atrapan el calor, mientras que se resisten a que esas promesas incluyan detalles de la financiación para ayudar a los países pobres a adaptarse a los efectos del cambio climático, algo que la Agencia de las Naciones para el Medio Ambiente ha cifrado que ascenderá a al menos 200.000 millones de dólares anuales ya para el 2050.Hay desacuerdo sobre si habrá reglas para verificar y confirmar la verosimilitud de estas promesas de cada país. Algunos países, como se sabe, prometen sólo frenar sus emisiones (no recortarlas), pero se niegan incluso a que la ONU (la secretaria del convenio de Cambio Climático) verifique la senda de esas proyecciones futuras. “China enseña sus cartas, pero no nos deja verlas”, dijo gráficamente Marlene Moses, presidente de la Alianza de las Pequeños Estados Isla. “Se nos pide que firmemos el acuerdo, y se pone debajo del agua. Es injusto”, añadió en declaraciones a Reuters.China, que es el mayor emisor de gases de invernadero, se resistió a cualquier escrutinio de su política para frenar sus emisiones para cerca de 2030, en contraste con el pacto que firmó el mes pasado con Estados Unidos para limitar el calentamiento.En este contexto, el pacto derivó en una lista de promesas o contribuciones que encajaron como un traje a medida para cada país, pero lejos de ajustarse a las responsabilidades que les tocaría aplicando un criterio de equidad en correspondencia a su contribución al cambio climático.Brecha entre ricos y pobresAdemás, la brecha entre países industrializados y naciones en vías de desarrollo bloqueó el pacto de Lima hasta el último momento. Mientras, los países en vías de desarrollo exigen más concreciones para confiar en que, como se prometió en Copenhague en el 2009, se logre reunir los 100.000 millones de dólares para el 2020 en las ayudas para adaptarse a los impactos del cambio climático. La financiación se juzga insuficiente, aunque el Fondo Verde para el clima 2015-2018 ha recogido 10.000 millones de dólares.Para evitar una subida de temperaturas de dos grados, las emisiones globales de gases deberían reducirse entre un 40% y un 70% para el año 2050. El pacto global de París debe sustituir al protocolo de Kioto, que expira en el 2020, y que sólo compromete con reducciones legalmente vinculantes a una treintena de países pero no a Estados Unidos, China y otras potencias emergentes. Los bloques negociadores y sus posturas• G-20: Integrado por los países industrializados, que además son los principales emisores de gases de efecto invernadero. Algunos de ellos ya donaron fondos de ayuda para los países en vías de desarrollo. Alemania aportó al Fondo de Adaptación, mostrando el liderazgo del país en desarrollar la adaptación en la agenda global.• G-77+China: Son 133 países en desarrollo más China. Sin embargo, debido a la heterogeneidad del grupo muchos de sus integrantes integran otros comandos de negociación. Por ejemplo, Perú que forma parte de este bloque pero también a otro. El grupo integra a países como China, Bangladesh, India, Malasia, Pakistán, Argentina y Venezuela, entre otros. En total representan al 50% de la población del mundo y cuentan con importantes reservas de combustibles fósil. Si postura fue crítica hacia los países desarrollados.• Like Minded Development Countries (LMDC por sus siglas en inglés): Son conocidos como like minded, 48 países agrupados en el bloque de “Países menos desarrollados”. Principalmente agrupa a estados de &
;Aacute;frica y Asia, y que son extremadamente vulnerables al cambio climático.• Grupo Paraguas: Formado tras la adopción del Protocolo de Kioto, esta coalición de países desarrollados no pertenecientes a la UE. Incluye a Estados Unidos, Nueva Zelanda, Ucrania, Japón, Noruega, Suiza y Rusia.• Alianza de Pequeños Países Isleños (AOSIS): Son los que más sufren a los efectos del cambio climático. Pidieron medidas urgentes para garantizar su supervivencia. Entre sus peticiones: que la temperatura global no supere más de 1.5 grados.• Asociación Independiente de Latinoamérica y el Caribe (AILAC): Formada por a Costa Rica, Panamá, Guatemala, Colombia, Chile y Perú. Propuso que todos los países asuman su responsabilidad, en la reducción de GEI: reduciendo a cero sus emisiones contaminantes en 2050. Además buscaron acercar las posiciones entre países desarrollados y en desarrollo, respetando el principio básico de “responsabilidades comunes pero diferenciadas”.• BASIC: Son las potencias emergentes unidas para el debate climático. Conformado por Brasil, Sudáfrica, China en India. Se encontraron en una encrucijada puesto que pretendían no pasar por “países desarrollados”, porque así se les obligaría a mayores compromisos de mitigación, algo que les costaría asumir debido que, justamente, caminan hacia el “desarrollo”.• Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP): Formado por países que poseen grande recursos petroleros, se mostraron preocupados por la implementación de medidas en los acuerdos climáticos. Entre sus componentes: Ecuador y Venezuela.




Discussion about this post