POSADAS. Ubicado en la intersección de las calles Santa Fe y Junín, el Centro de Referencia de Misiones de Desarrollo Social, a cargo de Marcelo Strasser, es una repartición pública que atiende a diario a más de un centenar de particulares que realizan trámites para la obtención de pensiones, solicitan distintos tipos de ayudas, asistencia y también recibe a funcionarios de distintos puntos de la provincia. A simple vista se observa que el estado edilicio se encuentra en muy precarias condiciones, que le falta mantenimiento en varios sectores, una situación que se agudizó en los últimos años y que pone en riesgo a quienes allí desarrollan sus tareas a diario. Las críticas tienen un común denominador, la falta de gestión de la cabeza visible de esa repartición, que fue designado políticamente en 2011 y a la fecha no ha conseguido mejorar siquiera el sistema de atención al público y menos otras cuestiones internas de funcionamiento.Las quejas de los que indefectiblemente deben concurrir a las oficinas del Centro de Referencia de Desarrollo Social son interminables, alcanza con pararse en la fila que se forma a la intemperie en la vereda, ya sea con temperaturas muy bajas durante el invierno o los insoportables rayos de sol, como en las últimas semanas para escuchar historias muy parecidas. “Ya estamos acostumbrados a que nos traten como perros”, disparó Omar, un hombre que tiempo atrás sufrió un accidente y está realizando los trámites para obtener una pensión. “Desde hace más de dos años que voy y vengo con el mismo problema. Pasé muchas veces esta misma situación, siempre me dan vueltas y no consigo que me entreguen la pensión. Me tocó estar bajo la lluvia y en pleno rayo del sol, como ahora, pero me las arreglo, soy hombre, si tengo que orinar lo hago contra una pared, sé que está mal, pero acá no hay baños, no hay nada, es peor para las mujeres, muchas ancianas o discapacitadas que tienen que aguantarse, alguna incluso hasta se hacen encima o las llevan hasta algún kiosco de acá a la vuelta que se apiada y les presta el baño. No sé hasta cuando tendré que venir, ya se está terminando el año, así que quizás deberé esperar hasta el año que viene, nos dijeron que si no salía ahora será para marzo, después de la feria o van a aprovechar para antes de las elecciones”, relata Omar, mientas sus ocasionales compañeros de fila asentían con la cabeza.María es otra que está en el fondo de la fila y no dudó en disparar su queja. “¿La verdad? Dependemos en gran medida del humor del policía o qué policía está a cargo, ni siquiera de los empleados. Sino nos ponen en pleno sol. Deberían darnos turnos para que no vengamos a perder tanto tiempo acá, porque muchos tienen problemas físicos, no venimos de paseo a este lugar, es porque tenemos problemas y buscamos algún tipo de asistencia, de apoyo, que nos asesoren, algo más humano. ¿La atención? Es relativamente buena de los empleados, pero nunca salen los papeles, en cambio hay otros que por acomodo político sacan más rápido, eso todo el mundo lo sabe, si conseguís que algún funcionario ligado al gobierno nacional te de una mano, enseguida tenés todo, yo no y debo esperar nomás..”.Filtraciones, sin salidasEl edificio en cuestión pertenecía inicialmente al Anses (Administración Nacional de Seguridad Social) y una vez que ese organismo se cambió a su actual sede sobre calle 3 de Febrero hicieron el traspaso a Desarrollo Social de la Nación. Los empleados son los conviven a diario con los múltiples problemas, los operativos de atención al público, falta de recursos y los edilicios. Como en la mayoría de las reparticiones públicas el común denominador es el temor a quejarse públicamente porque les podría valer el puesto. Pese a ello PRIMERA EDICIÓN consiguió testimonios que resultan claves para entender lo que significa trabajar en esas condiciones precarias. Según explicaron, las filtraciones que se producen a través de la losa de la terraza son históricas y nunca se atacó al problema contratando a expertos en el tema, siempre se realizaron “parches” que no aguantaron. Entonces, cada vez que llueve el agua se desliza por la estructura de los restantes pisos (planta baja, primero y segundo piso), provocando el desprendimiento de las mamposterías, la caída de algunos tramos del cielorraso y que la instalación eléctrica se humedezca peligrosamente. “Incluso hubo paredes que tenían descargas eléctricas, un verdadero peligro que puede costarle la vida a cualquier persona”, indicaron.Los sanitarios, no son los suficientes para las casi 40 personas que a diario cumplen sus tareas en ese lugar, pero lo más lamentable es que el edificio en cuestión no posee salida de emergencia, solamente una puerta que sirve como ingreso y egreso. “Si llegara a pasar algo grave quedaremos todos acá adentro y eso ya se expuso en reiteradas ocasiones, a veces ni los matafuegos tienen carga. Esto lo saben todos los superiores pero no hacen nada, solamente politizaron este organismo a su conveniencia”, aportaron los trabajadores.También es vox populi que hasta hubo un ofrecimiento de una ingeniera local para realizar un estudio del estado de la estructura del edificio, incluso de forma institucional y sin costo, pero ni siquiera eso se concretó, aparentemente por la falta del pedido formal, que debió gestionarse ante las autoridades nacionales.Limpieza de expedientesQuienes realizan un trámite, sea de pensiones no contributivas o de otro tipo, siempre se preguntan si su expediente realmente fue formalizado, en especial cuando la respuesta recurrente es que “sigue su curso” o “todavía no salió”, como que un manto de dudas siempre queda flotando.Un hecho que no pasó desapercibido para quienes trabajan en la Centro de Referencia de Misiones de Desarrollo Social fue la limpieza que se hizo, allá por 2011, cuando Marcelo Strasser, un referente de Kolina (Corriente de Liberación Nacional de Alicia Kirchner) en la provincia, ordenó la limpieza de la terraza del cuestionado edificio, que por entonces tenía expuesto al aire libre numerosas cajas con expedientes de casi toda una década, computadoras y otros papeles.En ese momento, de acuerdo al material que pudo acceder este medio, muchos archivos, en cajas, fueron arrojados directamente desde la terraza, mediante una soga, a tres contenedores y otros acarreados hasta ese sitio. “Allí había expedientes de pensiones no contributivas, pedidos y gestiones de distintos municipios que terminaron así. O sea que si vienen a reclamar le dirán que todavía no fue aprob
ado. Sin embargo hay otros que en seis meses ya están, todo por una cuestión de militancia”, apuntó una fuente bien informada.Vale recordar que la irregular entrega de pensiones no contributivas para discapacitados en la provincia sigue siendo un tema candenteisamente, vale recordar los casos de Candelaria (entre los años 2011 y 2012), como así también en El Soberbio (2014). “Saltaron esos casos por denuncias de terceros pero en realidad los que deben cargar y manejan los expedientes, están capacitados para detectar este tipo de irregularidades enseguida. Además, se terminó focalizando en la certificación del profesional médico, que pudo ser fraguado o no su firma, cuando en realidad hay varios responsables, jefes y hasta el propio director del Centro de Referencia, pero esto está politizado y se tapó todo”.




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