POSADAS. La ilusión de los automovilistas y transportistas de tener la nafta más económica gracias a la caída del precio internacional del petróleo en los últimos meses se quedará solamente en eso: una ilusión. Pese a que el valor del crudo bajó casi 40%, los combustibles en Argentina no acompañarán ese descenso ni un solo centavo.Las empresas y el Gobierno son las que tienen el poder de decisión y han acordado que nada cambie.Consultado por PRIMERA EDICIÓN sobre esta situación, el presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio y Afines del Nordeste Argentino (Cesane), Faruk Jalaf, explicó que en Argentina “hay un precio local del barril, hoy más alto, que despega el precio de los combustibles del internacional y fija el cobro de regalías para las provincias petroleras”.Las provincias petroleras, el Gobierno nacional y las empresas salen ganando. El que pierde es el bolsillo del consumidor.¿Por qué ganan las provincias? Porque cobran regalías por el precio del crudo que venden a las refinerías, que se mantiene fijo en 83 dólares desde hace muchos años. Si el precio internacional sube o baja, en Argentina se sigue valiendo a 83 dólares.¿Por qué gana el gobierno nacional? Porque el 50% del valor del litro minorista de combustible se lo lleva el gobierno central en concepto de impuestos (a la transferencia de combustibles (ITC); al Valor Agregado (IVA); la tasa hídrica, impuesto a débitos y créditos bancarios; entre otros. Si baja el precio del combustible la Nación recaudará menos impuestos, en un momento donde su gasto público crece sin parar y necesita recaudar por todos lados.“La nafta es el segundo rubro detrás del cigarrillo que más impuestos paga al Estado. Si el precio del combustible se ubica en catorce pesos, siete pesos van a los impuestos”, explicó el titular de Cesane.Además, está la cuestión de la economía de la estatizada YPF. La gestión del titular de Yacimientos Petrolíferos Federales, Miguel Galuccio, prioriza la recuperación de sus finanzas y por eso le viene bien gastar menos en petroleo y no tocar el precio del producto que se vende al público.¿Y las empresas? Estas sostienen que el margen de ganancias se ha reducido mucho en los últimos meses debido a la caída de las ventas, que ronda entre 10 y 20% en los últimos 18 meses, por el freno a la actividad económica, industrial y el transporte. “Las propias familias se cuidan más con el gasto del combustible y evitan el uso en exceso de los vehículos, esto repercute fuertemente en las estaciones de servicio, las más chicas son las que más van a sufrir” explicó Faruk Jalaf.Chile y Perú han reducido los precios de combustibles, sin embargo Brasil y Paraguay siguen teniéndolos más caros que Argentina, por ello, en las zonas fronterizas como Misiones, los paraguayos y brasileños siguen abasteciéndose acá. “Compensa en cierta forma la compra de extranjeros en la zona de frontera, pero igual no vienen como antes, la venta sigue cayendo hasta en nuestra zona”, explicó el empresario eldoradense.Para 2015, Jalaf explicó que “se prevé que siga cayendo (la venta) por eso el primer semestre será complicado, pero creemos que el segundo semestre se registrará una mejoría, principalmente por las elecciones”.A contramano del mundoLas razones de ir a contramano del mundo en términos de combustibles son bien argentinas. En 2007, cuando el barril valía 140 dólares en los mercados internacionales, el Ministerio de Planificación fijó un precio doméstico de 42 dólares. Con esta medida, buscó frenar las presiones de las petroleras para aumentar los precios en los surtidores, lo que sí sucedía en el resto del mundo. Para que su objetivo se cumpliera, Planificación comenzó a restringir las exportaciones petroleras, frenando un gran negocio por aquellos días.Hoy sucede todo lo contrario con ese precio del barril interno. En el país se fue ajustando a la realidad de los costos de las petroleras, quedando en 83 dólares, pero resulta que el precio internacional se desplomó hasta cerca de 65 dólares en el resto del mundo. Sin embargo, ni en el gobierno y menos en las provincias petroleras quieren actualizar este desfasaje para que el consumidor pague menos por el litro de nafta.Repercusiones nacionalesJuan José Aranguren, presidente de Shell, cree que las productoras debieran venderle el crudo más barato a las refinadoras por el nuevo contexto internacional. “Permitiría vender más”, explicó el ejecutivo. “En lo que va del año, el principal incremento en los costos se debe a la devaluación del peso, que fue del 31% (de $ 6,52 a $ 8,56 por dólar)”, detalló. “Una baja en el precio permitiría que el mercado recupere un poco su nivel de ventas. A octubre, el despacho de naftas cayó un 0,3y de gasoil, 2,9%”, especificó.“Los precios de los combustibles subieron un 60% este año y no los van a bajar. Por más que el valor internacional se encuentre a US$ 60-US$ 65, el que se produce en la Argentina se va a quedar en US$ 83. De esa forma, YPF no va a tener ninguna pérdida”, opinó Fernando Rodríguez, analista de mercados para el Departamento de Energía de los Estados Unidos, en declaraciones al diario Clarín.“Estamos financiando las operaciones de YPF por el lado de los precios. Crecieron por arriba de cualquier índice, recuperaron territorio y están mucho más alto de lo que debieran estar, incluso corrigiendo la caída del crudo de los últimos días”, marca Cristian Folgar, economista y ex subsecretario de Combustibles.Que no habrá baja en el precio del combustible también lo ratificó Luis Malchiodi, presidente de la Federación de Entidades de Combustible y Afines de la provincia de Buenos Aires. “En la Argentina el ingrediente impositivo dentro del valor del combustible es muy importante, porque está en el orden del 70 por ciento”; en base a ese porcentaje, y a que “ninguna de las partes quiere resignar un solo centavo”, pensar en conseguir nafta más barata se vuelve una utopía.




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