ELDORADO. Dicen que en prisión existen códigos tumberos que trascienden los límites del encierro y parecen convertirse en mito cuando llegan a oídos de la sociedad. Lamentablemente, el viernes pasado, el mito de que los condenados por delitos sexuales la pasan mal en la cárcel se hizo realidad.Ese día, alrededor de las 12.50, Sergio Daniel Miñarro fue ultimado de un puntazo que afectó una arteria principal. No murió en el acto, sino en el quirófano, cuando era intervenido en el hospital Samic de esa ciudad.Según el parte oficial, el deceso del recluso, condenado a trece años de cárcel, se registró prácticamente una horas después de la agresión.Miñarro fue la víctima fatal de un feroz enfrentamiento entre dos grupos antagónicos de la Unidad Penal 3 de Eldorado. Su condición de condenado por abuso sexual con acceso carnal lo situó en el centro de atención de los otros internos, ávidos de hacerle sentir los rigores de estar preso por esa causa.Una fuente de la investigación indicó, bajo reserva de identidad, que “había internos que se la tenían jurada a Miñarro”. El viernes, a las 12.50, encontraron la circunstancia ideal para ajustar cuentas. Violencia sin finAdemás de la víctima fatal, la contienda arrojó como resultado seis heridos de arma blanca.Todo ocurrió el viernes, alrededor de las 12.50, en el módulo A, ubicado en el ala derecha del complejo penitenciario.A esa hora, el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) llevaba adelante una requisa general en el módulo B. El procedimiento, en un principio, estaba prevista para la semana entrante, pero un informe de Inteligencia alertó de que en las sombras del presidio se orquestaba un motín de ribetes sin precedentes, incluso con toma de rehenes.Esa circunstancia, fundada en datos sólidos, obligó al director del SPP, alcaide general Miguel Ángel Maidana, a adelantar la requisa.Así el Grupo de Intervenciones Especiales (GIE) y de la sección Traslados, ambos considerados de elite dentro de esa fuerza de seguridad, ingresaron en el penal de Eldorado para llevar adelante el procedimiento.El gran objetivo, justamente, era despojar a los convictos de armas blancas, palos y cualquier elemento contundente que pudiera ser utilizado en posibles enfrentamientos, entre ellos y contra el personal penitenciario.Lamentablemente, no llegaron a tiempo. La contienda mortal que se produjo en el módulo A confirmó, efectivamente, que los reclusos estaban armados y dispuestos a protagonizar un hecho de sangre de proporciones inimaginables.Un muerto y al menos seis acuchillados fue el saldo del combate cuerpo a cuerpo.Una vez controlada la situación, el SPP dispuso el traslado de otras unidades penales de los principales cabecillas de la revuelta; entre ellos un joven de 20 años, condenado a 19 de prisión por el delito de “homicidio y homicicio en grado de tentativa” (ver Un hombre…).Fuentes del Tribunal Penal 1 indicaron que el muchacho asesinó a la suegra de una puñalada la noche del 18 de julio de 2013. Se restableció el ordenTras la reyerta mortal del viernes, el orden fue restablecido en el complejo penitenciario de Eldorado. Era un objetivo prioritario para las autoridades del Servicio Penitenciario Provincial (SPP), entre otras cuestiones porque hoy es día de visita para la población carcelaria.No obstante, por orden de la comandancia, parte de la comitiva del Grupo de Intervenciones Especiales (GIE) del SPP se quedó en esa Unidad Penal para garantizar que todo se encuentre bajo control.Con la de Miñarro, fue la tercera víctima fatal en una cárcel de Misiones en dos meses y la segunda en Eldorado.Uno de los graves problemas es el ingreso de sustancias estupefacientes (psicofármacos y marihuana). Un hombre de temer, pese a su juventudDicen que Oscar Adrián era un muchacho violento, que habría golpeado hasta a su madre. Existirían incluso denuncias en su contra por esa circunstancia.Lo terminó de demostrar la noche del 18 de julio de 2013, cuando fue hasta la casa de su suegra y la mató de una cuchillada, a traición.En esa ocasión también intentó deshacerse de un tío, pero no lo logró.Si bien mató a la suegra de un puntazo, habría llegado a la vivienda empuñando una escopeta.El Tribunal Penal 1 de Eldorado finalmente lo condenó a la pena de 19 años de cárcel, que cumplía en la UP III.Tras los disturbios del viernes, fue trasladado a la Unidad Penal IV, con asiento en Miguel Lanús.No es para menos. Está sindicado como presunto autor de la estocada que acabó con la vida de Miñarro.De confirmarse esa línea de investigación, confirmaría, una vez más, su ferocidad e incapacidad para adaptarse a sistemas de convivencia pacífica.No fue el único traslado. Hubo al menos otros dos, hacia Oberá y Loreto.Miñarro había sido condenado a trece años de cárcel, acusado de asaltar a una parejita de adolescentes en la localidad de Puerto Libertad y violar a la chica de 16 años. Se trataba de un criminal que confesó el hecho para acordar un juicio abreviado con una condena menor a la que le habría correspondido en un debate oral y público.




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