POSADAS. Viajar cómodos, como corresponde. Es lo único que piden los pasajeros que a diario cumplimentan el recorrido entre la terminal de ómnibus de Posadas y la de Leandro N. Alem e intermedias en una unidad de transporte urbano idéntica a la que el Grupo Z usa para trasladar a los usuarios de los distintos barrios posadeños a la Estación de Transferencia. “La frecuencia está dentro de los parámetros normales, pero nos quejamos por la forma de viajar”, explicó Anselmo, que todos los días recorre en estas condiciones los 80 kilómetros que separan a Cerro Azul, donde reside, de la capital provincial, donde trabaja.“Casi siempre el colectivo viene lleno y sin comodidades como el aire acondicionado. Los asientos son comunes, los del urbano de Posadas, y de calefacción en invierno, ni hablar”, acotó el hombre. Insistió en que la gente no tiene otra opción que ir parada y, lamentablemente, “uno pierde el título de caballero porque tiene que viajar siempre y no podes poner el hombro todas las veces y viajar parado para ceder el asiento”. La mayoría de las veces “vengo recostado por algún asiento porque el colectivo no tiene capacidad, es pequeño, no da abasto. No es para hacer esa línea de media distancia”, comentó. “Dios no quiera, pero si en uno de esos cerros de la ruta provincial 3 el colectivo llega a frenar de golpe, los que están parados se matan. Es una zona de constantes curvas y contracurvas”. De color verde, la unidad cumple el trayecto hasta Leandro N. Alem y regresa por Cerro Azul, pasa por Cerro Corá y paradas intermedias como Olegario V. Andrade, Colonia Alemana, Bella Vista, sale a la ruta 12 y en Candelaria realiza su última parada. El reclamo del usuario es viajar como corresponde porque “hay otras empresas que circulan por la ruta 12 y para hacer el mismo recorrido tienen todas las comodidades. No pedimos imposibles. Ahora van a aumentar el boleto y vamos a seguir viajando de la misma manera. Desde Cerro Azul pagamos 35 pesos, pero al subir el local, seguro que subirá también el de media distancia”, protestó. “Vengo a Posadas a trabajar, tengo que cumplir un horario, salgo a la mañana y quiero ir sentado porque quiero descansar. Y la mayoría de las veces tengo que ir parado. Los micros que salen de allá (Cerro Azul) a las 16 siempre están completos, ni hablar los fines de semana largos o feriados. No ponen el colectivo adecuado. Tenemos que estar especulando, como animales, sin respetar al resto de la gente”, continuó. Desde hace varios meses la situación se repite. Anselmo reconoció que la línea “empezó bien”, con un colectivo de la empresa Nuestra Señora del Rosario, de color blanco, pero “sacaron esos y pusieron urbanos, sin previo aviso”.Admitió que “son contadas las veces que vuelven los blancos. En el tumulto, la gente se queja constantemente, pero no sabe por dónde canalizar los reclamos, a quién recurrir. Pide viajar de una manera más cómoda porque sube el costo del pasaje y nosotros seguimos igual”. Recordó que hasta hace un año viajaban en coches Mercedes Benz (Nº 26 y Nº 135) y “llegaba a casa con los dedos congelados. El chofer, que no tiene la culpa, se tenía que tapar los oídos por el ruido que hacía el motor y así poder conducir. Los días de lluvia las vibraciones hacían que se abran las ventanillas y llovía más adentro que afuera. Ahora salieron de circulación porque fueron vendidos por Casimiro para el traslado de los tareferos”.




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