POSADAS. Quejas, reproches, malos momentos y la incertidumbre sobre qué puede llegar a suceder al día siguiente mantienen en vilo a los vecinos de diferentes barrios del sur posadeño, como consecuencia de la reducción de frecuencias realizada por algunas empresas del transporte urbano de pasajeros, a partir de la finalización parcial del ciclo lectivo.Vecinos de los barrios cercanos al autódromo, de otros situados a la vera de la exruta 213 y también de Itaembé Miní explicaron a PRIMERA EDICIÓN que, con marcada suspicacia, el mismo inconveniente se repitió en todos esos lugares. “Es demasiada coincidencia para decir que justo un coche se averió. Trabajamos en comercios del centro y otros en la administración pública y nos intercambiamos información. Pasó en casi todos los barrios que, a partir de que fueron terminando las clases, empezaron a bajar las frecuencias y sin que hayan avisado. Además, por más que nos avisen, no pueden hacernos esperar dos horas entre un colectivo y otro, porque no estamos en el fin del mundo, sino a pocas cuadras de la avenida Cabo de Hornos. Somos posadeños y tenemos derechos”, protestó Juan González.Luego agregó que “por acá pasan tres líneas y ninguna está cumpliendo ahora con las frecuencias. Ni hablar cuando es feriado largo como el que nos tocó. Pero el inconveniente es que usamos el colectivo para ir a trabajar y así llegamos tarde. Nosotros que somos jóvenes empezamos a caminar para ver si agarramos otro colectivo o ver si pasa alguien que nos lleve en moto”.Mismo inconvenienteEn la zona de Itaembé, en el barrio Ingar, sucedió algo muy parecido ayer: “El 17 no pasó en el horario de la mañana, no entró y tuvimos que caminar bastante para agarrar otra línea porque si no, sabemos que son dos horas de espera y la incertidumbre de si vendrá o no. El 17 que entra al barrio Luis Piedrabuena tiene una frecuencia cada una hora y acá hay muchísima gente, debería actualizarse y agregarse un colectivo más, no sacarnos, como sucede a menudo”, relató Enrique Sosa.Consultado un chofer de la empresa que debe cumplir con el recorrido, éste manifestó que “no depende de nosotros si salimos a cumplir con el recorrido, solamente recibimos las instrucciones, pero después tenemos que aguantarnos las quejas de los pasajeros, que en definitiva tienen razón”.Ayer por la mañana, la escena se repitió, de acuerdo a la queja realizada por los usuarios ante este medio: “Igual que la semana pasada. No sabemos en qué se basan para acortar la frecuencia, a veces ocurre en el horario de la mañana, otras a la siesta y también por la noche. Es complicado no saber si podrás volver en el horario estimado a tu casa, con la inseguridad de algunas zonas. Yo debo bajarme en la ruta y caminar, pero si encima no pasan en los horarios previstos, por ejemplo, salgo de trabajar a las 21 y recién llego a mi casa cerca de las 23.30, es decir, una hora y media después de lo normal”, indicó Julián Martínez, del barrio San Isidro.Los vecinos pidieron que “se regularicen las frecuencias, porque dependemos del colectivo para salir de nuestros barrios y no puede haber tanta informalidad”.




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