WASHINGTON, Estados Unidos (Agencias y diarios digitales). El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, jugó anoche sus cartas al presentar un histórico paquete de medidas que permitirían sacar de la irregularidad a casi la mitad de los más de 11 millones de inmigrantes no autorizados en el país.Los decretos que el mandatario anunció a las 20 locales (22 de Argentina) beneficiarán en el corto plazo a aproximadamente 5,2 millones de inmigrantes en situación irregular en el país, en su mayoría adultos con hijos estadounidenses o con residencia autorizada.Obama se decidió por la firma de los decretos ante la incapacidad de la Cámara baja del Congreso, la Cámara de Representantes, de discutir y votar un proyecto de reforma migratoria que fue aprobado por el Senado en 2013.La adopción de una completa reforma de todo el sistema migratorio era una promesa central en la campaña de Obama para su reelección, en 2012.La propuesta motivó entonces una movilización pocas veces vista de la comunidad hispana en Estados Unidos, que resultó fundamental para que Obama consiga un segundo mandato presidencial.Una calle sin salidaPero el camino legislativo no arrojó ningún resultado, como todas las otras tentativas similares intentadas en el país desde 1986, cuando el entonces presidente republicano Ronald Reagan impulsó la última gran oleada de regularización de inmigrantes no autorizados.Obama había anunciado a inicios de este año su determinación de usar su lapicero como presidente del Ejecutivo para firmar decretos caso la Cámara de Representantes no proceda a discutir y votar una ley al respecto.Inicialmente postergó ese momento al fin del verano boreal y luego decidió dejar la firma para después de las elecciones legislativas que se realizaron el pasado 4 de noviembre.Con la sólida victoria del opositor Partido Republicano, Obama se convenció de que el Congreso no actuaría y determinó la preparación de los decretos, ante la furia de los líderes republicanos.“Todo el mundo está de acuerdo en que nuestro sistema migratorio ha fallado, lamentablemente Washington permitió que el problema se prolongara durante demasiado tiempo”, señaló Obama en un discurso distribuido por la Casa Blanca en la red social Facebook.Obama adelantó que pretende “exponer (…) las cosas que puedo hacer en el marco de mi autoridad como presidente, para que el sistema funcione mejor”.Reacción enérgicaEl contragolpe de la derecha está en marcha. Los legisladores republicanos condenan lo que ellos ven como una usurpación tiránica de la autoridad del Congreso perpetrada por el “Emperador” Obama. Pero no mencionaron que las nuevas prioridades le darán un mejor uso al sistema de deportación en contra de criminales, terroristas y otras amenazas a la seguridad, lo cual sería la meta de cualquier régimen de imposición sensata de la ley. Ni tampoco se quejaron cuando Obama utilizó agresivamente su autoridad ejecutiva para elevar el número de deportaciones hasta alcanzar un punto sin precedentes de hasta 400 mil al año.Entre los dirigentes republicanos, que a partir de enero controlarán las dos cámaras del Congreso, la decisión de Obama de actuar de modo independiente, mediante decretos, es vista como un abierto desafío que tendrá consecuencias, a pesar de admitir que el mandatario tiene autoridad para eso.Dirigentes republicanos ya adelantaron que podrán bloquear en el Congreso cualquier previsión presupuestaria para la aplicación de las medidas, y no ha faltado quien incluso mencione la posibilidad de iniciar un juicio político contra Obama.Al firmar decretos, Obama “no estará actuando como un presidente sino como un monarca”, lanzó el senador opositor Ted Cruz.“Es cómico. Es el mismo Partido Republicano que se niega a apoyar una reforma migratoria desde 2006”, respondió el senador demócrata Bob Menénez (quien, como Cruz, es de origen cubano).La peruana Lenka Mendoza, quien mantiene una huelga de hambre desde hace 18 días frente a la Casa Blanca para pedir por una solución a su situación, dijo a la AFP que era necesario que Obama “se ponga los pantalones, él es el Presidente”.En un editorial, el influyente diario New York Times apuntó que la firma de los decretos era la victoria “del sentido común sobre la crueldad”.“Nosotros hacemos el trabajo que nadie más quiere hacer”San Juanita Márquez espera que la fiesta de Acción de Gracias que todo Estados Unidos celebrará dentro de una semana sea una ocasión en la que ella también pueda, por fin, tener algo que celebrar.Hasta ahora, la fiesta más familiar de Estados Unidos no era para ella más que una fecha de trabajo extra en la planta procesadora de aves -cada año se consumen millones de pavos en esta festividad- en Lumber Bridge, Carolina del Norte, en la que lleva trabajando sin papeles casi desde que hace nueve años llegó de forma ilegal a Estados Unidos desde Guerrero, México.Pero si el anuncio de medidas ejecutivas que el presidente Barack Obama realizará este jueves es tan amplio como se espera -se ha cifrado en hasta cinco de los 11 millones de indocumentados del país el número de posibles beneficiarios- Márquez podría por fin pasar su primer Acción de Gracias sin miedo a la deportación y con la esperanza de poder tener un trabajo más digno.De sus cinco hijos, tres son nacidos en el país y tienen por tanto la nacionalidad estadounidense. Ello la sitúa, teóricamente, en primera línea para beneficiarse de las medidas que vaya a dictar Obama, puesto que evitar la separación familiar de ciudadanos norteamericanos es uno de los pilares de la inminente acción ejecutiva.Márquez es consciente de que cualquier medida del Gobierno no suplirá una solución legislativa, pero lo considera un primer paso en una lucha mucho más larga que deberá volver al Congreso en algún momento.“Necesitamos por lo menos el permiso de trabajo para poder trabajar legalmente en este país y no sufrir las discriminaciones que estamos sufriendo, pero seguiríamos luchando por una reforma migratoria permanente”, explica a este periódico frente a la Casa Blanca.Márquez se desplazó este miércoles hasta el corazón de Washington junto con una docena de activistas y trabajadores agrícolas indocumentados para apoyar la inminente acción del presidente y pedir que sea lo más amplia posible. Entre otros, piden que incluyan no sólo a trabajadores altamente cualificados sino también a los que hacen el trabajo duro -y sucio- en el campo y las fábricas.“Nosotros hacemos el trabajo que nadie más en Amé
rica quiere hacer y vivimos en las sombras, sometidos a condiciones de trabajo inhumanas, salarios bajos, acoso y la amenaza de la deportación si osamos protestar”, recordó el presidente del sindicato agrícola United Farm Workers, Arturo Rodríguez.“Apoyamos al presidente y le pedimos que haga la acción ejecutiva más incluyente posible”, agregó, acompañado del congresista demócrata Luis Gutiérrez, uno de los legisladores que más han presionado por medidas migratorias.Como símbolo, desplegaron en el paseo peatonal frente a la residencia presidencial una mesa con dos pavos, pan, patatas y frutas, los ingredientes clásicos de la tradicional cena de Acción de Gracias que decenas de millones de personas celebran en todo el país cada año el último jueves de noviembre.“En esta fiesta de Acción de Gracias es hora de darle las gracias a los trabajadores extendiendo acciones significativas que digan: vosotros cosecháis nuestras frutas y vegetales, procesáis nuestro vino y nuestra carne, y ahora sois bienvenidos a la mesa”, señaló Rodríguez.





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