SAN ANTONIO. A escasos kilómetros de la zona urbana y desde la ruta nacional 101 se accede a Santa Isabel, un paraje típico del interior misionero habitado por familias de pequeños productores rurales dedicados a la plantación de tabaco, maíz, y a la cría de animales para el propio sustento y la comercialización. El camino, en total deterioro, dificulta la transitabilidad hacia el interior del paraje y a aproximadamente siete kilómetros de su entrada es totalmente imposible, pues el puente que cruzaba el arroyo fue arrastrado por la corriente hace más de seis meses y aún no ha sido reparado. Debido a esta situación, siete familias viven aisladas y obligadas a cruzar sobre un tronco. Temen que un día de estos alguien se lastime.Misión imposible“Estamos cansados de solicitar la reparación del puente y del camino, el jefe de máquinas (de la Municipalidad) vino y prometió varias veces, pero nunca aparecen”, expresó Miguel Perón, uno de los vecinos, a PRIMERA EDICIÓN.“Estamos esperando que se dignen a venir a nuestro paraje, si hay una criatura enferma o una señora, no se las puede sacar, prometen pero no cumplen”, expresó Víctor Maciel. “El colono sólo pide caminos para poder sacar sus productos y salir en caso de necesidad, el pueblo vive de la colonia, pero parece que no lo entienden. En los últimos cinco años no pasó una sola máquina por acá. Si no quieren trabajar, que den lugar a otro”, agregó.Las ambulancias no entran por el mal estado de los caminos. Luis Heitter contó que “hace dos meses mi hijo estuvo muy mal de salud y yo lo tuve que sacar a caballo hasta casi la entrada, donde lo subimos a un auto y de ahí urgente al hospital, se salvó de milagro, ¿cómo puede ser que lo haya tenido que trasladar casi cuatro kilómetros a caballo?”. Miguel Perón vive del otro lado del arroyo y hace más de seis meses que vive aislado. Puede cruzar en época de sequía con la moto; si no, sólo haciendo equilibrio a través de un tronco derribado con ese objetivo. Explicó que “el camino está mal, muy mal, hace como cinco años que las máquinas no vienen a nuestro paraje, pero lo peor, lo más grave, es que desde hace ya seis meses o más que cayó el puente del arroyo y no lo arreglan. Somos siete familias que quedamos aisladas, imagínese que para ir a la escuela nuestros hijos deben cruzar por arriba de un tronco y eso puede causar que un día de estos un gurí se caiga. Nosotros ya mandamos notas inclusive una vez hasta pusimos unas ‘planchas’. Llevo 27 años viviendo acá; cuando vine era monte, pero ahora hay rutas, hay máquinas, pero no trabajan. El otro día teníamos una parturienta que tuvimos que sacar en carro de buey hasta la entrada, cruzar el arroyo y llevar hasta donde puede circular un auto”, recordó.Los vecinos relataron que hace aproximadamente 30 días fue la última vez que concurrieron al Municipio y les dijeron que “inmediatamente iban a venir, pero hasta ahora no apareció nadie”.




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