KIEV, Ucrania (Agencias y diarios digitales). El Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania afirmó ayer que una columna rusa formada por 32 tanques y 30 camiones con soldados y equipamiento militar ha cruzado la frontera y se ha dirigido hacia Lugansk. “Ayer (por el jueves) hemos registrado el traslado de un equipo militar desde el territorio de Rusia hacia la ciudad Krasny Luch, en la región de Lugansk. El envío consiste en 32 tanques, 16 obuses de tipo D-30 y 30 camiones de tipo Kamaz con munición y soldados”, informó en una rueda de prensa Andrey Lysenko, portavoz del Consejo. Además, según Lysenko, una columna de camiones con tres estaciones móviles de radar entraron en Ucrania por el paso fronterizo de Izvarino.El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, advirtió tras conversar telefónicamente con la canciller alemana Angela Merkel de una posible escalada en el conflicto por las “significativas” violaciones del alto el fuego -los denominados “acuerdos de Minsk” del 5 de septiembre- que se comprometieron a respetar tanto el Gobierno central como los separatistas pro-rusos de Donetsk y Lugansk.Asimismo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) detectó un aumento de tropas y equipos militares rusos en la frontera con Ucrania e investiga la posible entrada de carros de combate, sistemas de artillería y combatientes denunciada por Ucrania, según un portavoz de la Alianza.“Estamos al tanto de las informaciones de tropas y tanques rusos cruzando la frontera entre Ucrania y Rusia y las estamos analizando”, ha dicho esta fuente, que no ha querido revelar su identidad. En cualquier caso, sí ha confirmado un “reciente incremento” de la presencia militar rusa en la zona, aunque no es la primera vez que la Alianza formula este tipo de denuncias.El Ministerio de Defensa ruso desmintió las acusaciones de violar la frontera. “Estas declaraciones se hicieron con referencia a ciertos “mensajes”, sin presentar pruebas reales. Se basan en “argumentación” en forma de rumores procedentes de las redes sociales”, comenta el Ministerio en una nota de prensa.Mientras tanto la situación en la zona de conflicto sigue siendo muy tensa al reanudarse los combates entre los separatistas y las fuerzas gubernamentales ucranias. Tras la muerte, el miércoles, de dos adolescentes mientras hacían deporte en una cancha en Donetsk, este jueves han perdido la vida 5 soldados ucranios y otros 16 resultaron heridos. Las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk acusaron a Kiev de violar la tregua más de 20 veces en las últimas 24 horas.En el terrenoLas fuerzas leales a Kiev y los milicianos separatistas reanudaron el jueves los combates, en particular en torno a la ciudad de Donetsk, principal bastión rebelde, pese al alto el fuego que rige en el este de Ucrania desde el pasado 5 de septiembre.Según distintas fuentes, unas 400 personas, cifra que incluye a milicianos pro-rusos, soldados y civiles, murieron en las regiones de Donetsk y Lugansk desde el alto el fuego acordado el pasado 5 septiembre.“Hay que detener la guerra”Ayer, 150 personas participaron en el funeral de dos adolescentes que murieron el miércoles en un bombardeo cerca de una escuela de Donetsk. Kiev y los rebeldes se acusan mutuamente de ser los responsables. “Hay que evitar que vuelva a ocurrir una cosa así, hay que detener la guerra”, dijo el alcalde de la ciudad, Igor Martynov. La situación se agravó tras las elecciones del pasado domingo, organizadas por las autoproclamadas República Popular de Donetsk y República Popular de Lugansk, dos entidades rebeldes.Ayer, el viceministro ruso de Relaciones Exteriores, que dijo “respetar” el resultado del escrutinio, pidió “establecer un diálogo” con los rebeldes.Tras las elecciones, el Gobierno ucraniano adoptó una serie de medidas para aislar todavía más a la región y evitar “que se extienda el cáncer”, según las palabras del presidente Petro Poroshenko.Entre otras medidas, el Gobierno impuso el control de pasaportes alrededor de la zona rebelde y anunció la supresión de ayudas públicas, principalmente pensiones, a los habitantes del este que no se vayan a vivir a los territorios controlados por Kiev.A medio plazo, el Gobierno ucraniano quiere congelar todas las subvenciones a esta zona, que según Kiev alcanzan unos 34.000 millones de grivnas (1.800 millones de euros) al año.





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