PICADA 25 DE MAYO (San Antonio). La deficiencia del servicio eléctrico en el interior de la provincia se ve agravada por las enormes distancias, materiales obsoletos y ausencia de reposiciones y mantenimiento en las redes, y también por la falta de control sobre el accionar de los operarios, quienes muchas veces no priorizan la necesidad del usuario subestimando la necesidad de un suministro permanente sobre todo en la colonia. Un claro ejemplo es la situación vivida por la familia Hauschid, que estuvo 96 horas sin luz, empañando un encuentro familiar y perdiendo mercadería por varios miles de pesos.“No pueden ir porque están todos borrachos”Esa fue la respuesta que recibió Hilario Hauschid la noche en que se comunicó con el distrito Andresito (el correspondiente a su paraje) para informar de un desperfecto: “Estábamos en casa de mi padre cuando vimos que explotó el transformador; inmediatamente llamé a Emsa y sorprendentemente nos contestaron que no podían venir porque estaban todos borrachos”, confió Hilario a PRIMERA EDICIÓN. “En primer lugar creo que es una falta de respeto que a uno lo dejen esperando para otro día por un servicio que puntualmente paga, y peor aún, responder que no vienen porque están borrachos, ya es burlarse del usuario”, agregó.“Cuando vinieron el sábado, revisaron el transformador, nos dijeron que se había quemado y que ellos no tenían para reponerlo y nada más, ninguna solución, que la empresa no tenía y listo”, lamentó.Ante la brutal respuesta de la empresa, los Hauschid (no los operarios de Emsa) emprendieron una recorrida por la colonia en busca de transformadores en desuso. La familia, que recientemente había carneado un novillo, no quería resignarse a la pérdida impune del resultado de su esfuerzo y salió en procura de la solución: “El domingo habíamos conseguido dos transformadores para que nos hagan el cambio. Recién el lunes a las 7 de la mañana fuimos atendidos telefónicamente e informamos de que teníamos dos transformadores disponibles, nos dijeron ‘enseguidita vamos’ pero no vino nadie, durante el día nos cansamos de llamar y nunca más nos atendieron”.Sin aguaEl paraje San Martín estuvo varios días sin agua. El motivo fue que, ante el arreglo ineficiente de un desperfecto, se dejó a la bomba del pozo comunitario sin suministro y más de treinta familias padecieron las consecuencias.Un integrante de la comisión del agua, Jorge Schon, explicó a este matutino: “Luego de un arreglo que hicieron en el paraje comenzó a llamarnos la gente para decirnos que estaban sin agua. Fuimos a inspeccionar la instalación y en un principio pensamos que se había quemado la bomba, pero luego detectamos que en realidad no llegaba electricidad, por lo que inmediatamente llamamos a Emsa, pero demoraron dos días en venir. De ese pozo dependen muchas familias por lo cual fue grave el problema”, protestó.Acciones legales“Estamos pagando un servicio caro e ineficiente, la carne ya se perdió, no hay vuelta atrás, pero nosotros ya nos cansamos, vamos a enviar carta documento a Andresito y a Posadas, porque ¿quién paga esa pérdida? Acá hace falta una sanción por lo menos para que no se repita, avisamos el viernes y cuatro días después seguimos igual. Esto pasa porque somos muy tranquilos, en cualquier otro lugar te dejan seis horas sin luz y se arma un quilombo bárbaro, pero acá, como somos tranquilos, abusan de nosotros”, sentenció Hauschid.Años de nada“Estos problemas no son nuevos, sino que por tantos años de abandono estamos cada vez peor”, concluyó Schon ante PRIMERA EDICIÓN. “El problema es que utilizan una empresa de servicios para dar trabajo a punteros de todo tipo, políticos y sindicales; no hay mentalidad de trabajo, sólo acomodos y corrupción”. En Puerto IguazúEn una de las Maravillas Naturales de Mundo, Puerto Iguazú, la situación no es diferente: los cortes de energía diarios afectan a la mayoría de los barrios, mientras que los hoteles tienen grupos electrógenos y en las 600 Hectáreas, donde se encuentran los establecimientos de primer nivel, tienen transformador propio, es decir que no sufren el problema ni de cortes, bajones de energía o falta de luz, sumado a la falta de mantenimiento y cambio de las redes de energía.Además, está el problema del alumbrado público, al que según se supo, por lo menos la mitad de la población está enganchada. Esto deja a las calles de Iguazú a oscuras. La preocupación de los vecinos es qué les espera para el verano.





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