POSADAS. “Estoy harta de ser la mujer de mi padre”, habría dicho la joven, de 16 años, en medio de un llanto desenfrenado que dejó al descubierto años de sufrimientos, a solas, sin ayuda, en manos de un hombre que en lugar de protegerla abusó de ella. Horas después, al filo de las 22 del martes pasado, el acusado era detenido en un procedimiento conjunto entre la Brigada de Investigaciones y la Comisaría de la Mujer, dependencias de la Unidad Regional X.El drama saltó a la luz el martes. Para los que desconocían la historia, era un día más en la vida de la adolescente. Pero como dice un viejo adagio popular, “las apariencias engañan”, al menos en ocasiones.Ese día concurrió al establecimiento secundario donde cursa sus estudios y en determinado momento, no aguantó más tanto suplicio. Se quebró y a solas con una profesora, le contó lo que sufría hacía una década.La docente entonces se trasladó hasta la Comisaría de la Mujer, en el barrio Fátima, y denunció la trama de una historia nefasta.Sin resistenciaCon posterioridad, la Policía detenía al acusado, en un operativo que se llevó a cabo frente a su domicilio, en el barrio San Lorenzo de Posadas.Dicen que no ofreció resistencia ni hizo uso de la fuerza, como con su propia hija.La menor, al menos preventivamente, fue dada en guarda y custodia a sus abuelos maternos, concluyó el portavoz de la investigación llevada a cabo por personal de la Unidad Regional X. “Si no lo detienen, me suicido”“Si no lo detienen, me suicido”, habría dicho la joven a las sumariantes que escuchaban su relato en la Comisaría de la Mujer, en el barrio Fátima, dependencia de la Unidad Regional X.Esa circunstancia, entre otras, habría llevado al juez de Instrucción 2 de Posadas, César Yaya, a disponer la inmediata detención del acusado.Las fuentes consultadas indicaron que la niña quedó huérfana de madre cuando tenía sólo dos años.Al parecer, la mujer habría tomado la trágica decisión de terminar con su existencia.Lamentablemente, quien debía protegerla, contener y ayudar a superar ese terrible trance aprovechó la situación para cometer la peor de las tropelías, como un zorro en un gallinero. Se supo que desde los seis hasta los diez años, el depravado manoseó a la pequeña, pero la situación cambió radicalmente en los últimos seis.La víctima tiene 16 actualmente y toda una vida por delante que, ojalá, pueda disfrutarla.Mientras, el padre continuará preso, alojado en la comisaría Undécima, concluyó el portavoz de la fuerza de seguridad.




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