CIUDAD DEL VATICANO, Santa Sede (Agencias y diarios digitales). El Papa Francisco sostuvo que “es legítimo” que se intente frenar “una agresión injusta” como la realizada por el Estado Islámico sobre Irak, aunque subrayó que esta tarea no corresponde a un único país.“En estos casos, donde hay una agresión injusta solo puedo decir que es legítimo frenar a un agresor injusto”, dijo a los periodistas que le acompañaron en el avión de regreso al Vaticano desde Corea del Sur.Sin embargo, aclaró que con ello no está respaldando acciones concretas, como los bombardeos selectivos que Estados Unidos llevó a cabo las últimas semanas contra las posiciones de los milicianos suníes en el norte de Irak.“Subrayo el verbo ‘frenar’. No estoy diciendo ‘bombardear’ o ‘hacer la guerra’, sino ‘frenar’. Los medios por los cuáles puede ser frenada (una agresión injusta) deben ser evaluados”, matizó.Además, consideró que “una única nación no puede juzgar cómo debe ser frenado un agresor injusto”, apuntando que Naciones Unidas es el foro apropiado para ello.El líder de la Iglesia Católica reveló que, aunque había considerado la posibilidad de visitar Irak en el marco de la actual crisis, finalmente decidió que no. “En este momento, no sería lo mejor, pero estoy dispuesto a hacerlo”, apuntó.El Estado Islámico, que ya estaba presente en Siria, lanzó el 9 de junio pasado una ofensiva sobre el norte de Irak expulsando de sus hogares a decenas de miles de cristianos y a miembros de otras minorías religiosas del país, como los yazidíes.En el terrenoLas tropas iraquíes lanzaron ayer una operación con la ayuda de milicianos aliados para retomar la ciudad de Tikrit (norte), controlada por insurgentes sunitas desde el 11 de junio, informó un oficial castrense a la AFP.La ofensiva fue lanzada a primeras horas del martes desde el sur y el sudoeste de la ciudad, situada a 160 kilómetros al norte de Bagdad, precisó.La mayor parte de Tikrit se encuentra desde entonces en manos de los insurgentes sunitas, entre los que figuran miembros del partido Baas de Sadam Husein, ejecutado en 2003.Las fuerzas iraquíes consideran Tikrit el principal objetivo de su contraataque.El ejército había intentado en dos ocasiones retomar en vano el control de la ciudad con la ayuda de milicianos chiítas.





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