BERNARDO DE IRIGOYEN. Al paraje Nueva Itatí de este municipio se tendría que acceder, en teoría, por dos caminos: por la ruta provincial 18 (hoy intransitable) y por una vía alternativa que sale de la ruta 17 y por la cual se debe transitar a ritmo lento y cuidadoso unos 4.000 metros. El núcleo de este paraje es la Escuela 833, único ente estatal presente y centro de actividades de esta colonia donde más de 70 familias desarrollan las producciones típicas de la zona: tabaco, maíz, mandioca y cría de animales.La escuela, obra de los padresComo la mayoría de las escuelas rurales, ésta fue edificada (en cuanto a aportes de material y mano de obra) por los padres de la comunidad, hace 20 años. Ante la necesidad de contar con un lugar para que sus hijos estudien, los padres pusieron manos a la obra y levantaron el predio que aún hoy, a pesar del lógico deterioro, los chicos utilizan.“Soy el primer maestro de esta escuela construida por los padres y desde hace doce años soy el director”, afirmó ante PRIMERA EDICIÓN Hugo Gauna, quien agregó que “desde hace varios años venimos solicitando un edificio escolar nuevo, que incluya un pozo perforado para la obtención de agua y baños, servicios con los que -aunque parezca increíble- esta escuela no cuenta. Aquí concurre casi un centenar de alumnos y lo que estamos pidiendo son sólo condiciones dignas para los chicos. Hemos cursado muchísimas notas de pedido, inclusive con el aval de la supervisora zonal; hemos presentado una carpeta completa al mismo Gobernador con todo el proyecto, solicitándole la solución a nuestra problemática, pero no hemos tenido respuesta aún”, explicó el educador.Abandonados por el EstadoLa escuela, irónicamente, cuenta con una antena satelital, placas solares e incluso sus chicos han recibido las netbooks correspondientes al programa “Conectar igualdad”, pero no disponen de suministro eléctrico y los acumuladores correspondientes a las placas hace tiempo que cumplieron su vida útil, por lo que toda esa tecnología es, en la práctica, inutilizable.“Aquí tenemos todos los equipamientos, pero no podemos utilizarlos por la falta de suministro eléctrico. Hicimos una colecta y compramos un generador para por lo menos una o dos veces por semana cargar las netbooks de los chicos y que no desperdicien esa herramienta. El proceso de la electrificación rural había comenzado, pero desde hace tres meses abandonaron los trabajos y desparecieron. La gente de Emsa dice que va a venir, pero no viene nunca”, protestó el docente, quien agregó que “otro de los problemas graves que tenemos es el del agua: no tenemos agua potable en toda la comunidad. Después de varias búsquedas artesanales, localizamos una vertiente pegadita al arroyo, pero cuando crece un poquito, nos contamina toda el agua y tomamos igual porque no disponemos de otra. Eso es realmente peligroso para la salud de toda la comunidad. Somos argentinos, tendríamos que gozar de los mismos derechos que los demás habitantes, pero parece que las autoridades no lo entienden así”, concluyó.“Queremos igualdad de oportunidades para estos chicos”Federico Tellechea es docente en la Escuela 833 y en diálogo con este diario indicó que le causa “mucho dolor el desinterés de las autoridades por las condiciones de esta casa educativa y de los habitantes de esta comunidad. Acá estamos hablando de cosas básicas como agua, luz y un predio en condiciones. Soy testigo fiel de las gestiones llevadas a cabo por el director, pero increíblemente no hay respuesta”.“A estas familias, a estos chicos los están discriminando, es decir, ellos no disponen de las mismas condiciones ni oportunidades que otros niños. El Estado, que debería garantizar esa igualdad de oportunidades, no lo está haciendo”, protestó y aclaró: “No estamos en contra de nadie, nosotros estamos pidiendo respuestas para esta comunidad de la cual formamos parte”.Incumplimiento de EmsaEn su momento, se logró el compromiso de la provisión del suministro eléctrico. En muchos casos los padres estuvieron a cargo de la apertura y limpieza de los rumbos y del poceado para la instalación de los postes. Comenzó entonces la instalación de la red troncal, pero desde hace más de tres meses que la empresa eléctrica no continúa la obra.“La instalación de la troncal había empezado, pero se paró hace como tres meses”, confirmó Nelson Soares, uno de los padres que integra la cooperadora escolar. “Hace aproximadamente 45 días fui a hablar con el intendente (Edgardo Aquino), quien me aseguró que estaba la autorización y estaban los materiales, incluso me indicó que vaya a coordinar con los de Emsa para continuar el trabajo“, relató.“Nos fuimos a hablar con el jefe de distrito, quien nos indicó que el lunes siguiente vendría con algunos operarios y que nos juntemos para colaborar en las tareas, cosa que hicimos, pero no vino nadie. Nosotros dejamos nuestras propias labores para colaborar y no vino nadie. Fuimos de nuevo a reclamar y nos volvió a decir que nos juntemos, que al otro día venía; otra vez dejamos de lado nuestras labores y otra vez no vinieron. Yo ya no sé si nos están tomando el pelo o se piensan que estamos de balde, pero éramos veinte padres esperando y ni siquiera nos vinieron a avisar, es una falta de respeto”, protestó indignado Soares, quien advirtió: “Mientras tanto, los pozos se van tapando y todo el trabajo que ya hicimos se arruina. Vamos a ir una vez más y si no hay respuesta concreta, vamos a tomar alguna medida porque estamos cansados de conversar”. Esfuerzo de todosEn esta especie de improvisada reunión, a la que se fueron autoconvocando los padres también, PRIMERA EDICIÓN pudo escuchar los testimonios de aquellos que con sus propias manos construyeron el predio educativo y que hoy, con hijos que aún estudian allí en algunos casos, siguen luchando por igualar las condiciones con el resto de la población.“Esta escuela la hicimos nosotros, con motosierra, desmontando, picando la madera, limpiando, y la construimos entre todos. La necesitábamos para nuestros gurises y la solución vino de nuestro esfuerzo”, expresó Antonio Becker, padre de cuatro alumnos de la 833, tres aún estudiando en ella. “Necesitamos para la escuela y para todas estas familias un pozo perforado y la luz, no puede ser que tengamos que tomar agua contaminada y que vivamos a oscuras”, planteó.





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