POSADAS. El pasado 11 de julio, en coincidencia con el acto por el 93º aniversario de Bernardo de Irigoyen, se puso en conocimiento del público la declaración como “ciudadano ilustre” de un hijo pródigo de dicha ciudad: Sergio Romero (27 años), el arquero integrante de la Selección Argentina de fútbol que se coronó subcampeona del reciente Mundial disputado en Brasil.Por tal motivo, el viernes pasado llegó a la localidad más oriental del país Diego Romero (31), hermano mayor de Sergio y también nacido en Bernardo de Irigoyen, quien recibió de manos del intendente comunal Edgardo Aquino la resolución que declaró ciudadano ilustre a “Chiquito”, así como una plaqueta recordatoria por su excelente actuación junto a la Selección nacional en el Mundial. Además, Diego también recibió una plaqueta recordatoria por ser también un embajador de Irigoyen a través del deporte, más precisamente en su caso de la mano del básquetbol, que lo llevó a jugar en Estados Unidos y coronarse campeón con la Selección Argentina y con Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia en distintos torneos. En la actualidad se desempeña en Quilmes de Mar del Plata, en la elite del baloncesto nacional. Sergio fue uno de los jugadores más destacados en Brasil 2014 y respondió siempre bien, con grandes tapadas, incluidos los dos penales atajados ante Holanda en semifinales, que le dieron el pase a la final a la Argentina.“Hice todo para llegar de la mejor manera a este Mundial. Nunca regalé nada”, relató “Chiquito” en su momento.“Debo haber jugado diez partidos en el año, pero gracias a Dios mis compañeros y todo el cuerpo técnico me dieron mucha fuerza y tranquilidad para cada partido”, había agregado.Desde la tierra coloradaEl arquero de la Selección Argentina y campeón mundial juvenil en Canadá en 2007 y olímpico en 2008 en China nació en Bernardo de Irigoyen y pasó allí su infancia. A los nueve años se mudó con su familia a Comodoro Rivadavia (Chubut), luego de que a su padre Ramón le dieran el retiro como gendarme y para que su mamá estuviera cerca de su propia madre. En la ciudad del viento, Sergio empezó a atajar como ya lo hacía Diego, su hermano mayor, que también nació en Misiones. Así comenzó la carrera de ambos hermanos, uno dentro del fútbol y otro que se terminó inclinando por el básquet. Hoy son embajadores de Irigoyen y de Misiones en cualquier parte.“Sergio y Diego nacieron en la ciudad más oriental del país y hoy nos representan ante el mundo”, relató emocionado el intendente Edgardo Aquino al entregar las plaquetas a Diego. Sergio no asistió debido a que, tras culminar el Mundial y en medio de sus vacaciones, tramita su cambio de club, ya que no querría volver a ser suplente en el Mónaco francés y podría emigrar al Benfica de Portugal, donde juegan varios argentinos.




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