POSADAS. Para ayudar no hace falta el respaldo de una institución, ni siquiera apoyo político, sólo alcanza con querer. Si no, basta con preguntar a un grupo de amigos de Villa Urquiza que en solitario, pero con mucho entusiasmo, se organizaron y forjaron su amistad en base a la solidaridad. La idea la tuvo Valeria Godoy, que, animada por sus ganas de ayudar y por los años que venía realizando donaciones, se decidió a convocar a amigos, vecinos y familiares interesados en donar su tiempo para una buena causa. Muchos respondieron a los mensajes y comenzaron a reunirse. “Mi idea era que cada uno aporte dinero de su bolsillo y después trabajemos para multiplicar esa plata y comprar cosas para donar a diferentes instituciones que lo necesiten”, aseguró Valeria. La primera vez, gracias a los conocimientos gastronómicos de Omar Ozuna, un integrante del grupo, hicieron pollos. Trabajaron durante tres meses: octubre, noviembre y diciembre del año pasado, y lograron juntar suficiente dinero para comprar juguetes que el 22 de diciembre llevaron al Hospital de niños, justo para Navidad. “La gente se sorprendía, nos preguntaban de qué partido político éramos, porque generalmente lo hacen ellos para ganar votos y nosotros decíamos que no, que somos un grupo de amigos del barrio de la infancia que hacemos esto a pulmón y de corazón. Se sorprendían, nos agradecían y decían que ojalá sigamos así unidos, porque sentían que alguien se acuerda de ellos”, le contó Sandra Sánchez a PRIMERA EDICIÓN. “Esto es destinado a los que menos tienen. En desgracias grandes como las inundaciones que sufrió la provincia el mes pasado, mucho no podemos ayudar porque somos pocos y no podríamos juntar muchas cosas. Entonces lo que tenemos se lo llevamos a la gente que no tiene nada. Éso es lo que buscamos, lugares donde estén desamparados, por ejemplo el geriátrico. La idea es ayudar a gente desprotegida, eso es lo que buscamos. Visitar a los chicos del hospital fue emocionante por la felicidad que les generó, no es lindo estar internado, entonces en ese momento buscamos darles alegría”, sostuvo Gustavo Rotela, otro de los amigos que ayudan a ayudar.Mirta Verón, por su parte, aseguró que las actividades benéficas que organizaron los fueron consolidando como amigos. “Estamos siempre juntos en cumpleaños, el Día del Amigo, en cualquier evento estamos juntos”. “Este año hicimos roscas de Pascua y empanadas. Con lo que juntamos, compramos sábanas y colchas que llevamos el 4 de mayo al geriátrico de Villa Lanús y ahora retomamos con un locro; lo recaudado será para hacer un festival en la Plaza del Vicario para el Día del Niño en agosto. La idea es que vengan a tocar bandas e invitar a todos los vecinos a que traigan alimentos no perecederos y ropa. Todavía no decidimos la institución a la que vamos a ayudar, pero estamos en eso”, indicó Valeria y agregó “cuando comenzamos nos decían que busquemos a alguien que nos dé apoyo, pero decidimos que lo queríamos hacer a pulmón y así lo hacemos”.La amistad que se consolida cuando el denominador común que une es la ayuda es un árbol que crece y será difícil de torcer. Sin banderas políticas, sin ayuda institucional, sin anunciar sus actos con bombos y platillos, estos amigos del barrio Villa Urquiza se emocionan al contar las sensaciones de visitar un hogar de ancianos y ver en la mirada de ellos el amor puro, el renacer de la esperanza deteriorada. “Satisfacción es lo que sentimos, dar un poco de todo lo que tenemos porque nosotros estamos bien, tenemos trabajo y salud. Le damos gracias a Dios, a mí personalmente me encanta ayudar a los chicos”, confío Mirta. Por su parte, Valeria finalizó diciendo que “es grato hacer esto y ojalá la gente se contagie, porque se puede, no hace falta ser una institución ni tener apoyo político. Todos trabajamos y tenemos obligaciones, pero igual nos hacemos de tiempo y si se quiere, se puede”.





Discussion about this post