SAN VICENTE. Una integrante de la aldea mbya guaraní de Fracrán denunció que fue amenazada por hacer una denuncia en un canal de televisión sobre la negativa de entregarle una vivienda. “En la aldea no me quieren porque soy mestiza”, dijo a PRIMERA EDICIÓN. Afirmó tener miedo de regresar porque le pueden aplicar severos castigos físicos.Se trata de María Carmen Da Silva, de 21 años. Es madre de una nena que va a cumplir tres años y está embarazada de cinco meses. Hace una semana en un noticiero local de un canal de televisión se emitió una nota donde la joven denunció que no le quieren entregar una vivienda de un programa nacional que se ejecuta por intermedio de la Municipalidad.Da Silva dijo a este diario que “soy mestiza por eso no me quieren dar una vivienda. A mi mamá le dieron, a todos les dieron, pero a mí y a mi hermana no nos quieren dar. Incluso familias que no son de esa aldea fueron a vivir allí y les dieron una casa y a mí no. En la aldea no me quieren porque soy mestiza”.La joven es hija de una mujer aborigen y un agricultor de la zona. Cuando tenía quince años su madre se divorció de su padre y fueron a vivir en la aldea de donde era oriunda su progenitora. Da Silva tiene una nena de tres años y está embarazada. “El padre de mis hijos no es aborigen y por eso me quieren echar y no me dan lo que me corresponde. Yo estoy censada allí en la aldea de Fracrán y me hice el documento allí. Cuando le pregunto por qué no me pueden dar me dicen que no estoy censada”.La Municipalidad consiguió con el Ministerio de Infraestructura de la Nación 120 viviendas para aborígenes a principio del año pasado. Las obras se están ejecutando por medio de cooperativas de trabajo en las aldeas y la mayor cantidad se construyen en la aldea de Fracrán donde vive María Carmen.Según relato de la joven desde la Municipalidad le dicen que ellos hacen las casas para los que le dicen las autoridades de la aldea. Los de la aldea no la tienen censada y por eso no le pueden hacer la casa que ella reclama.María Carmen Da Silva dijo “mi mamá me dijo que no regrese a la aldea porque están malos conmigo por lo que dije en la nota de la televisión. Tengo miedo de volver porque me pueden castigar. Los castigos en la aldea son muy feos. A una mujer le pueden hacer arrodillar en piedra molida o pegar con cables. Pero a un hombre que hace algo que a los cacique y los cabos no le gustan le pueden atar y pegar por varios días. A mí me dejaron varios meses encerrada en una piecita oscura porque un hombre casado de la aldea me ofreció juntarme con él y yo no sabía que era casado”.La mujer dijo que “no sé qué hacer ni a quién recurrir. Soy mestiza, pero me siento miembro de la aldea. No tengo otro lugar para ir y desde Asuntos Guaraníes vienen y hablan únicamente con los jefes y no con nosotros para saber qué pasa y qué hacen con nosotros. Allí hay una disputa entre dos grupos que se disputan ser cacique y eso nadie sabe. Voy a ir a la Comisaría de la Mujer a hacer una denuncia o exposición por las amenazas y a la Municipalidad para ver si pueden darme una mano para comunicarme con la gente de Asuntos Guaraníes”.




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