Prácticamente en vísperas del inicio del Mundial de Fútbol, Argentina y Brasil alcanzaron un acuerdo para el sector automotor a través del que postergan por un año las diferencias hasta que se negocie, en 2015, toda la política automotriz común a la que aspiran a dar un creciente impulso desde un enfoque regional. Lo positivo del acuerdo es, más que nada, el gesto político de avanzar en la superación del punto muerto en el que habían caído las negociaciones entre ambos gobiernos respecto a este sector estratégico en la relación bilateral; a lo cual se suma que el 11% del mercado brasileño que consiguió asegurarse la Argentina en las negociaciones, le permitirá exportar a ese país 130.000 autos en los próximos doce meses. Habrá que ver, en tanto, si este alivio tiene suficiente envergadura como para poner paños fríos a los signos de una crisis de proporciones en el sector automotriz autóctono, uno de los pilares del modelo económico que muestra signos de debilitamiento en los últimos tiempos en sintonía con el ralentamiento del crecimiento económico y la caída del consumo interno.Precisamente, para tratar de remontar la caída del consumo interno, el Banco Central decidió este martes poner un límite máximo a las tasas de interés que cobran las entidades financieras sobre los préstamos personales y prendarios otorgados a personas físicas; medida que llevó a que el ministro de Economía, Axel Kicillof, advirtiera que “el gobierno va a vigilar” a quienes cobran intereses usurarios, rechazando que la medida genere una contracción, en lugar de una expansión, del crédito. “El sector financiero tomaba plata a veintipico y prestaba a doscientos. Eso el Banco Central lo está limitando, tanto en comisiones como en el llamado Costo Financiero Total, que es lo que pueden cobrar en relación con las tasas de financiamiento oficial”, aseguró el funcionario. El mismo Kicillof anunció este viernes, adelantando la hora del anuncio para no coincidir con el partido España-Holanda del mundial, que el índice de precios nacional y urbano (IPCNu) se ubicó en mayo en 1,4% y con ello acumuló un alza de 13,5% en los primeros cinco meses del año, según el Indec. El ministro destacó la “desaceleración de los precios en general y de los alimentos y bebidas en particular”, aunque admitió importantes aumentos en medicamentos. En abril la inflación registrada por el organismo oficial fue de 1,8% respecto al mes previo, marcando una desaceleración respecto a los períodos anteriores, que desde comienzos de año superaron el 2%. Declaración maratónicaFuera de estos indicadores económicos y en una semana en que el inicio del Mundial asordina, quiérase o no, el debate político, el lunes el vicepresidente Amado Boudou prestó declaración indagatoria ante el juez Ariel Lijo en el Caso Ciccone, durante más de ocho horas, luego de lo cual hizo declaraciones públicas con un tono optimista respecto a la audiencia, y se ocupó de difundir una copia textual de lo que dijo ante el juez, para avalar su pregonada inocencia respecto a las sospechas en su contra.Las declaraciones de otros imputados en la causa que siguieron a la suya, no avalan el optimismo del funcionario, que parece haber perdido el apoyo de la dirigencia kirchnerista y, de aquí en adelante, deberá sortear a capa y espada por sus propios medios la batalla judicial que le queda, aparentemente difícil de remontar. En medio del cerco de sospechas que crecientemente rodea al segundo de la presidenta Cristina Kirchner, y que él mismo no ayudó a disipar al atornillarse en el sillón de la vicepresidencia durante dos años; desde que se iniciaron las investigaciones sobre la cuestionada venta de la imprenta Ciccone; el funcionario recibió una inesperada expresión de fe a su favor. Tensiones afectivasMientras se espera con expectativas la indagatoria a Núñez Carmona -amigo y socio de negocios de Boudou- prevista para este lunes; el viernes el gobernador Closs ensayó una encendida defensa del funcionario en declaraciones a un medio nacional. “Yo creo en Boudou”, se sinceró Closs, quien admitió que desde el punto de vista político la imputación al vicepresidente “ha tenido efectos durísimos”, pero pidió que se le “permita probar su inocencia” y precisó que tiene “la necesidad de creerle, porque tengo un aprecio, una confianza y un afecto en él”.Dado que el afecto no se discute, cabe señalar nomás, y de pasada, que por estos días la fidelidad a los afectos – pero en clave política- es un tema que resuena fuertemente en el entorno de Closs. Sobre todo a partir del enfrentamiento público con su socio en el poder, Carlos Rovira, a quien contradijo primero al anular por decreto el reajuste de los ingresos de los diputados jubilados, ordenado por Rovira desde la Cámara, y luego al cesantear sin aviso previo al ministro “Rulo” Hassan, nombrado por Rovira hace diez años al frente de las finanzas del Estado misionero.El incidente es conocido y singular, debido a que por primera vez en el Frente Renovador misionero los que fogonean las tensiones internas son los dos popes y no las segundas y/o terceras líneas. El detalle no es menor en una fuerza política que ha hecho un culto de la obediencia al “conductor político” y cuya piedra fundacional es, precisamente, un ya mítico acuerdo entre los dos popes en los prolegómenos de las elecciones de 2003. Estos antecedentes hacen que las tensiones entre los máximos referentes de conducción del FR se vean rodeadas de una mezcla de desconcierto y preocupación entre “los coroneles”, las segundas líneas acostumbradas a moverse bajo el paraguas tranquilizador de un verticalismo cuasi monolítico.La crisis así planteada tiene varias aristas: una polémica jurídica; sobre la recomposición de los ingresos jubilatorios “de privilegio”, luego de dos años de derogada la emergencia previsional; una situación político-institucional que preanuncia un conflicto de poderes; y, finalmente, una compleja trama política. Entre los interrogantes que surgen del conflicto el primero versa sobre la actualidad del liderazgo de Rovira: ¿El desplante del gobernador es producto de una reacción emotiva, para colmo basada en los malos consejos de su principal asesor en materia jurídica, el desgastado subsecretario de Legal Técnica Marcelo Siniuk, como señaló Rovira en su extenso discurso del jueves en la Legislatura? O lo que emerge es el ocaso de un estilo de liderazgo – del presidente de la C&aa
cute;mara- que ya no responde a la realidad política actual?En su respuesta del jueves, tras la sesión legislativa, Rovira, sin perder la calma, dejó en claro que se sintió molesto y está dispuesto a dar batalla en varios frentes, como lo demuestra el nombramiento de inmediato de Hassan como asesor de la comisión de Presupuesto de la Cámara y la larga explicación del titular del Parlamento misionero respecto a los alcances de la delegación de facultades; “que se pueden recuperar”, del Legislativo al Ejecutivo. Más de una afirmación del discurso de Rovira se deja leer entre líneas, como la nada casual revelación de que el Ejecutivo tiene 1.500 millones en caja, de los cuales el pago a los legisladores jubilados insume sólo un millón; un dato que contrasta contra las constantes quejas de Closs respecto a los escasos recursos de su administración.Mucho queda por tejer, finalmente, en la interpretación de las implicancias de un enfrentamiento incómodo desde lo político y lo institucional, pero que en lo inmediato no desfavorece del todo al Frente Renovador, que recupera a caballo del conflicto un protagonismo que estaba perdiendo a manos de un esperanzado arco opositor, y frente a un importante proceso electoral en ciernes. En la última sesión de la Cámara, el jueves, rodeada de las repercusiones de la repentina interna del oficialismo, la bancada radical, dejó una pobre impresión que no juega a su favor. El proyecto de una nueva obra faraónica impulsada por Rovira, (esta vez un centro deportivo de alto nivel en Posadas con un estadio “mundialista” incluido) generó una dubitativa postura del bloque. Tal vez por falta de conducción o por inexperiencia, el debate expuso una floja y contradictoria argumentación de parte de los legisladores radicales intervinientes, dejando ver un déficit de cohesión política que el titular de la Cámara capitalizó rápidamente a su favor.





Discussion about this post