OBERÁ. La caída del puente sobre el arroyo Acaraguá, ocurrida el 13 de marzo, sigue sumando víctimas, indirectas, pero víctimas al fin, que se sienten desamparadas y aisladas desde hace más de diez días. Son entre 100 y 150 personas las afectadas por esta situación desde que el jueves a la mañana quedó suspendido el paso peatonal por la pasarela por cuestiones de seguridad, cuando la crecida y la fuerza del arroyo arrastraron ramas, maderas y piedras que formaban parte del puente provisorio que se construye en el lugar.“El agua está tres metros arriba del arroyo Pedregullo y no podemos salir. Al descargar piedra para rellenar el puente provisorio se represó el arroyo, pero de esto hace diez días y nadie vino a brindarnos una respuesta, una solución. Fuimos a pedir ayuda a los empleados de Vialidad (Provincial), pero ellos no toman decisiones, sólo obedecen órdenes, les dicen descarguen piedra y eso es lo que hacen”, comentó el estudiante Yonathan Romero.Pasan los días y los vecinos del paraje Piedras Blancas están desesperados porque ya no tienen nada de provisiones y no pueden salir ni a comprar ni a reclamar ayuda.“Yo tenía que ir a Oberá a la mañana a hacer prácticas en la Epet y no pude ir, a la tarde tengo clases, estoy pensando en pasar como sea porque no puedo perder horas de clase porque es fundamental para mí. Estamos pensando improvisar algo, nadar o cruzar con una tabla con bidones y pasar por el arroyo Pedregullo, donde el agua está más tranquila, y ahí hacer la vuelta por Aristóbulo. No es la idea poner mi vida en riesgo, pero no me queda otra. El arroyo Acaraguá tiene mucho caudal de agua y una velocidad importante, con las piedras que pusieron para el puente provisorio prácticamente trancaron el paso del agua, el terraplén de piedra tiene dos metros. El sábado ese puente provisorio cedió, se vino abajo porque cedieron los tubos metálicos, ahora están poniendo más piedra, o sea que el agua va a seguir creciendo. Esta situación nos afecta en todo porque no podemos salir, Dios quiera que no se enferme un chico o un anciano porque no tenemos por dónde salir. Hace diez días que la gente no puede salir a ningún lado, no tiene mercadería y no tiene dónde ir a comprar. Nunca nadie se acercó a preguntar cómo estábamos o si necesitábamos algo”, protestó el joven.No puede regresar a su hogarPara Angelina Da Silva la situación es a la inversa: estudia en Oberá y no puede volver a su casa en Acaraguá. “Hace una semana y media que no puedo volver a mi casa, porque el trabajo que están haciendo para el puente provisorio está represando cada vez más el arroyo. Cortaron el arroyo, pero esto no solucionó nada y el puente del arroyo Pedregullo está totalmente inundado y cada vez más. Los vecinos están preocupados porque ya no tienen mercadería y no pueden salir a comprar, mi mamá y mi hermano tienen que hacer un tratamiento médico y no pueden ir a buscar los medicamentos. Las otras familias tienen muchos chicos y el aula satélite de la Escuela 358 no está funcionando porque los maestro no pueden llegar, ahí hay 16 alumnos sin contar adultos y pequeños que no van a la escuela. Son entre 30 y 35 familias aisladas hace varios días. Pasaban con una canoa, pero ahora está muy crecido el arroyo y es muy peligroso, no pueden salir ni a un control médico”, enumeró. La joven urgió a “buscar alguna alternativa, hay que sacar las piedras para que corra el agua, según dijeron los vecinos, que no son la voz de la experiencia pero es sentido común, ya que de esta forma el caudal del arroyo es inmenso y crece muy rápido. Lo que hicieron fue un verdadero mamarracho, todos los días se necesita pasar, están superados por la situación y muy desanimados, no sé cómo va a seguir esto”.Ayer, el Consejo General de Educación decidió por medio de una resolución no computar las faltas a los docentes de esta zona y buscar la forma de que los chicos, que hoy no tienen clases, puedan recuperar el tiempo perdido en otro momento.




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