LEANDRO N. ALEM. De a poco, la investigación alrededor de la muerte de Wladimiro Fleck (76) comienza a dar resultados. Mediante el testimonio de testigos, los detectives confirmaron que el reconocido contador público compartió la última noche de su vida con una mujer en la vivienda del barrio Iguazú de Leandro N. Alem.Así lo confirmaron testigos, quienes aseguraron que esa persona ingresó a la casa de avenida Güemes y Saltos del Moconá a última hora del jueves. Al otro día, alrededor de las 6, Fleck apareció muerto en su cama. La casa estaba revuelta, al igual que el estudio contable en el que trabajaba, a tres cuadras de distancia. Ningún acceso había sido forzado.Mediante sus fuentes, PRIMERA EDICIÓN pudo saber también que el resultado preliminar de la autopsia confirmó que el hombre no tenía lesiones externas e internas. Sin embargo, el informe final recién podría estar listo mañana, una vez que estén listos los resultados de los exámenes toxicológicos.Esos análisis fueron solicitados debido a que una de las principales hipótesis indica que Fleck pudo haber ingerido sin saberlo alguna sustancia desconocida, como por ejemplo un somnífero, agregado quizás por la mujer que ahora buscan los investigadores. En su casa, la Policía halló un vaso de fernet con gaseosa cola que también fue incautado. El resultado de esas pericias sin dudas será clave.Sobre la mujer, los testimonios indican que ingresó al inmueble de Güemes al 200 en la noche del jueves. Nadie la vio salir, pero se sospecha que luego de “dar vuelta” el lugar en busca de elementos de valor tomó las llaves del estudio contable de Fleck -sobre avenida San Martín al 100, a unas tres cuadras- y fue hasta ese lugar. Al parecer no faltaba nada de ninguno de esos escenarios: por eso es que las autoridades creen que pudo tratarse de un robo fallido. De una tentativa.Como Juan Fleck (71), hermano de Wladimiro, le contó a este diario el último viernes, alrededor de las 6.15 de ese día llegó hasta su casa el repartidor de diarios contratado por la familia. Como todas las mañanas, el hombre había llegado al estudio, pero al intentar dejar un ejemplar por debajo de la puerta notó que la misma estaba abierta.El diariero fue entonces a la casa de avenida Güemes. Se sorprendió al encontrarla con la puerta entreabierta y las luces encendidas. Se dirigió a la casa de Juan y le contó lo que había visto. El hermano llegó a la casa junto a la Policía y descubrió el cuerpo sin vida de Wladimiro, acostado en su cama, con ropa de dormir.Conocida la noticia, la propia jueza Selva Raquel Zuetta, al frente del Juzgado de Instrucción 5, y el comisario mayor José Mazur, jefe de la Unidad Regional VI, llegaron hasta la escena y comenzaron con la investigación.El hecho generó enorme conmoción en Alem, donde Fleck era conocido prácticamente por sus 30 mil habitantes e incluso también en la colonia, donde había ejercido varios años como maestro. Más allá de las hipótesis que se manejan, las autoridades no tienen dudas de que detrás de la misteriosa muerte del hombre se esconde un claro intento de robo.





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