BUENOS AIRES (Agencias y diarios digitales). La jueza de la Corte Suprema de Justicia, Carmen Argibay, falleció ayer por la tarde luego de varios días de permanecer internada en terapia intensiva.Fuentes del máximo tribunal confirmaron a NA que el deceso se produjo a las 14.05 en el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento, en el barrio porteño de Recoleta, por un paro cardiorespiratorio.En ese centro de salud se encontraban esta tarde junto a familiares de Argibay, el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, y el juez Carlos Maqueda.Argibay, de 74 años, se encontraba internada desde hacía varios días como consecuencia de nuevas complicaciones en su estado de salud por un efisema pulmonar, a lo que luego se sumaron problemas renales.Argibay, una jurista de prestigio internacional que llegó al máximo tribunal durante el Gobierno del presidente Néstor Kirchner, tenía prohibido fumar por indicación estricta de su médico de cabecera y además se realiza estudios periódicos por su dolencia cardíaca.La jueza ya había tenido varias internaciones en los últimos años y, a comienzos de 2009, había sufrido un infarto de miocardio y se le había implantado una prótesis llamada stent, lo que la obligó a estar ausente en el Tribunal por varias semanas y a disminuir el consumo de tabaco.La ministra también había sido internada en abril de 2008 a causa de problemas cardíacos y recibió el alta del sanatorio seis días después, mientras que dos semanas antes la magistrada también había sido hospitalizada e intervenida de urgencia por un problema en la vesícula que se le declaró durante un viaje a la provincia de Santa Fe.Argibay integraba la Corte desde el 3 de febrero de 2005 y fue la primera mujer en ser nominada por un gobierno democrático para integrar el más alto tribunal de justicia de Argentina.En la última dictadura militar, Argibay había estado nueve meses detenida en la cárcel de Villa Devoto sin imputación, juicio ni proceso. “Me vinieron a buscar la madrugada del golpe, a las tres de la mañana, y me tiraron la puerta abajo a tiros. En nombre de querer defender la Constitución, ellos la pisotearon”, había recordado en una entrevista.La ministra de la Corte era una firme defensora de la independencia judicial y evitaba cualquier diálogo extraoficial con el Gobierno. “Siempre lo digo: la tarea de un juez de la Corte es antipática por naturaleza porque, para ser un buen juez, nuestro primer deber es ser desagradecidos con quien nos nombró. Estrecharle la mano con educación, agradecerle el cargo y no volverlo a ver”, fueron las palabras que utilizó en 2007 para explicar su relación con el gobierno de Néstor Kirchner.El fallecido expresidente la había propuesto el 30 de diciembre de 2003 para ocupar uno de los sillones del máximo tribunal. En ese momento, Argibay trabajaba en La Haya como juez ad litem para el Tribunal Criminal Internacional que juzga los crímenes de guerra de la ex Yugoslavia.Dentro de su actividad judicial vale destacar que ingresó como empleada interina en julio de 1959 en el Juzgado Nacional en lo Correccional Letra N de Capital Federal. Confirmada en el cargo en Febrero 1960. Participó como uno de los jueces en el “Tribunal de Tokio 2000” (diciembre de 2000). Este Tribunal fue convocado por ONGs de la Región de Asia-Pacífico, para juzgar a los militares japoneses por el tema de las llamadas “comfort women” durante la Segunda Guerra Mundial. La sentencia se dictó en Diciembre 2001, en La Haya, con respecto a crímenes de esclavitud sexual, violación y otros crímenes contra mujeres en los países victimizados por Japón. Fue invitada a participar como expositora o coordinadora en muchas conferencias, seminarios y talleres, especialmente sobre temas de Derechos Humanos, discriminación, entrenamiento judicial, abuso sexual de menores, violencia en diferentes contextos, pero también sobre Independencia Judicial y Corrupción.





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