POSADAS. En una de las esquinas más transitadas del microcentro posadeño, en un uno de los horarios de mayor tráfico y a menos de cien metros de la Unidad Regional I de la Policía de Misiones, nada frenó a una pareja de delincuentes que a punta de pistola asaltó ayer por la mañana una financiera de la capital provincial, de la que escapó con cinco mil pesos luego de maniatar a dos empleados.PRIMERA EDICIÓN pudo saber que el violento asalto comenzó alrededor de las 10.30 de ayer en una de las oficinas del tercer piso del edificio emplazado sobre calle La Rioja al 1.800, a unos treinta metros de la intersección con Colón. En la planta baja del lugar funciona un centro de trámites del Iprodha.A esa hora, dos delincuentes se hicieron pasar por clientes e irrumpieron en dicha oficina, que era atendida por dos empleados varones. Según la Policía, uno de los autores manifestó que estaba en el lugar “por un aviso publicado en los medios por parte de esa empresa, solicitando postulantes para un empleo”. Los trabajadores de la financiera cayeron en la trampa y abrieron la puerta, pero enseguida descubrieron su error: los dos delincuentes extrajeron armas de fuego de distinto calibre de entre sus prendas de vestir y, bajo amenazas de muerte, les exigieron la entrega de dinero.Sin más opciones y con el cañón de las armas frente a sus rostros, los empleados entregaron una suma cercana a los cinco mil pesos que se encontraba guardada en una pequeña caja, en uno de los escritorios. De ese dinero, tres mil pertenecían a un trabajador del lugar y el restante a la financiera, indicó una fuente policial. No conformes con dicho efectivo, y con el fin de cubrir la huida, los malhechores tomaron algunos elementos que encontraron en la escena y procedieron a atar de pies y manos a los trabajadores. Con la situación bajo control, la oscura dupla salió de la oficina, tomó las escaleras y regresó a la calle como si nada. En la vereda, los transeúntes y potenciales testigos jamás imaginaron que caminaban al lado de peligrosos delincuentes.Después de casi media hora, uno de los empleados logró desatar sus ataduras y liberó a su compañero. Entonces, dieron aviso a la Policía sobre lo ocurrido.Efectivos de la comisaría seccional Primera, de la Unidad Regional I y de la Dirección de Investigaciones arribaron a la escena en busca de pistas, al igual que hombres de la Policía Científica.En el lugar también estuvo presente el magistrado Ricardo Balor, al frente del Juzgado de Instrucción 6 de Posadas, actualmente en turno, y el letrado Fernando Castelli junto al equipo de profesionales de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas del Poder Judicial.Hasta anoche, las autoridades no tenían mayores datos de los autores del hecho, más allá de las características físicas aportadas por las víctimas. Por eso, un grupo de investigadores chequeaba las cámaras de seguridad de la vía pública y de los comercios de las inmediaciones. Pero, en ese sentido, no todo era “color de rosa”: es que no todas las cámaras de seguridad pública funcionan actualmente.





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