COMANDANTE ANDRESITO. A 36 horas del desborde del arroyo San Francisco, como consecuencia de las intensas precipitaciones caídas en la zona, muchas de las casi 300 familias afectadas reclaman no haber recibido ningún tipo de asistencia. Alimentos, vestimenta y colchones son las necesidades urgentes que apremian a estas familias castigadas por el temporal y por la falta de organización de la Comuna.Ayer, cerca del mediodía llegó hasta Andresito una comitiva encabezada por el propio gobernador de la provincia, quien se reunió con el intendente de Andresito, Bruno Beck y oficialmente confirmó que son mil las personas afectadas. Además anticipó que se manejaban distintas alternativas para reubicar a toda la gente cuyos casas resultaron inundadas, y sería que el Estado provincial compre tierras, expropiar algunos terrenos o bien se baraja la posibilidad de desafectar parte de una reserva. El barrio La Selva 2 es un barrio de pobres, habitado en su mayoría por familias de tareferos que encontraron sólo ese riesgoso espacio para construir sus humildes viviendas y que con el consentimiento municipal ahí se asentaron (la gran mayoría contaba con el servicio de luz y agua corriente). El desborde del San Francisco arrasó con todo, casas enteras fueron arrastradas por la furiosa corriente y se estrellaron contra el puente distante a 400 metros. Y así como se llevó casas, letrinas y muebles, también se llevó parte de la vida y la ilusión de muchos de sus habitantes. Este temporal desnudó públicamente una de las principales necesidades del municipio: tierras aptas para sus trabajadores, ningún gobernante tendría que permitir que los ciudadanos vivan en situación de tan alto riesgo y a merced de las inclemencias climáticas.DesorganizaciónSi bien desde el municipio se comenzó un inmediato relevamiento de los damnificados, éste sin dudas se vio superado por la magnitud de las consecuencias del temporal y la inexperiencia ante este tipo de desastres. Se notó la falta de coordinación y desprolijidad en la asistencia a las familias damnificadas. Es así que muchas familias, a casi dos días del desastre, no habían recibido insumos básicos, como alimentos o leche, ropa o colchones que aseguren las condiciones mínimas de subsistencia.Marcelo Lasiug salvó la casa, pero todo lo que estaba adentro se arruinó: muebles, ropas, colchones, todo perdido por la creciente repentina y arrasadora, por suerte, ninguno en la familia se lastimó.La familia Lasiug está compuesta por Marcelo, su esposa y sus cuatro hijos, todos siguen con lo puesto y el jueves por la noche debieron dormir sobre el húmedo piso pues no recibieron aún ni siquiera un par de colchones. “Todavía no vino nadie, no recibimos nada, ni un plato de comida, nosotros no vamos a ir hasta el polideportivo para comer porque si dejas la casa vacía capaz que te roban lo poquito que quedó. Anoche los seis dormimos sin abrigo, apretados contra el piso, necesitamos abrigo, comida y colchones, mis hijos se van a enfermar, no pueden ser insensibles ante este desastre”, dijo LasiugLos más lastimadosPRIMERA EDICIÓN recorrió nuevamente el barrio conociendo y dando a conocer las necesidades de las familias, Roberto Sí, uno de los vecinos presentes, quien perdió su casa y junto a otras dos familias se encuentra totalmente a la intemperie, relató: “todavía no vino ninguna autoridad a dar solución. Mandaron gente y ya llenamos como catorce planillas pero no vino nada hasta ahora, no recibimos nada, nos están prometiendo cortes de casa, chapas, colchón, pero hasta ahora no vino nada. Nos fuimos hasta la parroquial, donde dijeron que se estaban dando colchones pero nos dijeron que no había más. Me fui hasta la Municipalidad y me dijeron que me quede tranquilo que me iban a traer, pero ya van casi dos días y nada”. Para finalizar señaló: “mire como estamos mi mujer y mi beba, bajo ese pedacito de carpa que pudimos rescatar, estamos a la intemperie. Si ayer comimos fue gracias a la gente del sindicato de tareferos que hizo una olla popular porque de las autoridades nadie vino”.Segismundo es otro de los vecinos cuya casa fue arrastrada por la corriente y en diálogo con PRIMERA EDICIÓN afirmó: “Mi casa fue arrastrada como cuarenta metros, estamos esperando ayuda, acá todos vienen miran pero nadie hace nada, esperemos que hoy vengan aunque sea con agua, comida y abrigos, aunque sea que pongan la cara, el intendente ni pisó acá todavía, ahora si para pedir votos tomo mate con todos nosotros”.Pedrolina Rodríguez también perdió todo, la casa, arrastrada por el agua quedó estampada contra unos árboles a la orilla del arroyo. “Perdí todito, hasta mi casa, no tengo nada, ni ropa. Estoy con ropa prestada, nadie trajo nada, absolutamente nada, yo no puedo seguir acá parada sin nada, perdí mis documentos, mis trámites de jubilación, todo, estoy muy mal y me siento desamparada”, dijo.Clara también perdió su casa, sólo quedaron los cepos (base de postes donde se apoyaba la casa), estaba agrupada en torno a un pequeño fueguito junto a otros vecinos en la misma condición: “Me siento mal, quedé sin techo, tengo una nena discapacitada y no tengo nada, ni siquiera una carpa o ropa. Estamos sin abrigo y con la ropa mojada, sin techo sin nada. Ayer en la reunión hicieron muchas promesas pero no llegó nada, no queremos promesas, queremos que nos traigan lo mínimo pero urgente por favor”, clamó.Dos solucionesEl clamor de los afectados está orientado en dos sentidos: en primer lugar las urgencias, comida, abrigo colchones y techo para los que perdieron sus viviendas, pero también todo el barrio reiteró su pedido de ser reubicados en algún terreno no inundable, pues temen, y con razón, volver a construir sus viviendas y a través de su esfuerzo re equiparlas para que nuevamente una creciente los vuelva a saquear. Y destacan que “por suerte no murió nadie, pero eso es sólo porque Dios lo quiso así”.




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