BERNARDO DE IRIGOYEN. El 29 de febrero de 2008 quedó grabado en la retina de los habitantes de este municipio. El jefe de la Aduana local, Gabino Sánchez, era ejecutado de un balazo en la nuca, después de que el sicario lo obligara a tenderse boca abajo en el interior de su casa.El homicidio, de neto corte mafioso, integra desde entonces la larga lista de crímenes mafiosos en Misiones.El fantasma de organizaciones mafiosas que operan inescrupulosamente en esa región de frontera seca con Brasil pareció desaparecer. Sin embargo, la realidad volvió a golpear y confirmó que la cosa se pone brava cuando se tocan los intereses de esos grupos. La célula dormida se reactivó. El 11 de abril pasado dos bombas molotov sacudieron la estructura de la casa del actual jefe de la Aduana de Bernardo de Irigoyen, Luis Galeano, quien descansaba junto a su familia.Poco después, tres de sus más inmediatos colaboradores fueron amenazados de muerte, razón por la que el juez de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, Juan Pablo Fernández Rissi, decidió asignarles custodia policial, personal y permanente.El atentado contra Galeano se produjo tres días después de otro muy similar, esta vez contra un integrante de Gendarmería Nacional, en la localidad de San Antonio.En este caso, como en aquél, los criminales lanzaron una bomba molotov contra la propiedad del sargento Tiago González, quien incluso sufrió quemaduras en los brazos y la espalda al rescatar a sus hijos y esposa de entre las llamas.Sin embargo, no pudo evitar que el fuego arrasara con las instalaciones de su vivienda y el coche.Lo que llama la atención es la similitud de la situación coyuntural en que se produjeron el homicidio de Sánchez y estos ataques incendiarios.Sánchez murió y Galeano fue víctima de un atentado en momentos en que la Aduana endurecía los controles en el ingreso de importaciones.Por eso, la principal hipótesis es que algunos sectores poderosos, vinculados a negocios turbios, pudieron verse perjudicados con las medidas implementadas por Aduanas, por lo que decidieron intimidar, sembrar el terror en esa zona fronteriza.En una comunicación telefónica mantenida con PRIMERA EDICIÓN, Galeano expresó, horas después del ataque a su domicilio, que “No sé si el fin de esta gente fue el de alertar; intimidar o causar daño. De una u otra manera, lo cierto es que yo tengo que seguir cumpliendo con lo que me exige la institución para la que respondo”.Por el momento, la Justicia atinó a brindar protección policial a los funcionarios aduaneros. Pero resulta, por ahora, solo un remiendo.El Estado debería imponer mayor presencia policial y soberana en la región, donde un criminal puede delinquir, caminar un par de metros y estar en otro país, en este caso Brasil. Un antecedente de temer: el caso Gabino SánchezEl homicidio de Gabino Sánchez sucedió la noche del 29 de febrero de 2008.Sacudió a Bernardo de Irigoyen en particular y a la provincia en general, desacostumbrada a este tipo de episodios mafiosos, en aquel entonces.El funcionario fue sorprendido por un sicario cuando llegaba a su casa y obligado a ingresar en la misma.En el inmueble, el asesino lo obligó a tenderse en el suelo, boca abajo, y allí, totalmente indefenso, gatilló.Desde ese momento, el homicidio integra la lista de los más alevosos cometidos por la mafia en la provincia.Luego se sucedieron otros, como el del ex intendente de San Vicente, Héctor Carballo, el del remisero Miguel Ángel Rojas, el del empresario pollero Jorge Manfredi y la nómina sigue.




Discussion about this post