PUERTO IGUAZÚ. Un aluvión de quejas de parte de los usuarios del servicio de energía se produjo en la delegación local de EMSA, tras la recepción de las boletas de consumo en este mes, porque en la mayoría de los casos la tarifa superaba una suba del 100% con relación al período anterior.Más allá del acuerdo mediante el cual la provincia se comprometió a mantener congeladas las tarifas por un lapso de 365 días, el boletazo no se produjo en una modificación de valores, sino en un registro excesivo y no menos llamativo por lo “desajustado” del consumo en relación a ambos períodos.Algunos casos fueron totalmente paradigmáticos, como por ejemplo los denunciados desde el barrio Ignacio Abiarú, un núcleo de departamentos construidos por el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha), donde los montos de las facturas no eran menores a los 400 pesos e inclusive llegaban hasta mil pesos. Puntualmente los vecinos reclamaron que la tarifa fue exorbitante, cercana a lo que pagan los comercios de la zona “vivimos en departamentos de dos y tres ambientes que no pueden tener consumos similares a los de un local comercial”, reclamaron. Karol, una vecina explicó en ese sentido que “el mes pasado pagué 150 pesos y este mes vino el doble, con el mismo consumo. Es una exageración”. En tanto, fueron muy pocos quienes recibieron boletas con facturaciones de 50 pesos.Por otra parte, ni los trabajadores de la delegación de Emsa saben explicar del error y el criterio de facturación. No obstante, señalaron a PRIMERA EDICIÓN que muchos de los reclamos se hacen llegar hasta la casa central y desde allí se les re-factura la cuenta con cifras “más acordes”.Otro evento no menos llamativo y que viene siendo detectado en varios hogares y tiene que ver con el registro excesivo de consumo y facturas abultadas. Cuando los usuarios reclaman en la delegación, la única “solución” que les brindan es una sugerencia para que cambien de medidor.Los argumentos que se esgrimen desde la empresa giran en torno al equipamiento obsoleto con el que cuentan en Emsa, como los cables y los medidores. Un dato no menor: los particulares tienen que pagar por la renovación de la infraestructura. Roxana contó: “Me vino una boleta de 1.500 pesos, mi marido fue a reclamar porque yo no tengo tiempo, y nos arreglaron la factura. A partir de ahí las facturas rondan los 200 pesos”.Por esta situación, desde la delegación de Emsa no supieron dar explicaciones; no obstante existe una situación similar en todos los servicios, en un contexto donde también es cierto que la cantidad de “usuarios” supera a quienes realmente pagan por el servicio, ante la enorme detección de conexiones clandestinas, otra historia sin fin de la turística localidad.Calles a oscurasPor si fuera poco, el alumbrado público en la turística localidad es un beneficio solamente de la zona céntrica. Muchos barrios directamente están despojados de este servicio, necesario e importante hasta en cuestiones de seguridad, ya que son muchos en los que transitar de noche se hace una odisea principalmente por cuestiones de inseguridad. Los barrios: Primavera, Hermoso, Bicentenario, Ignacio Abiarú, Malvinas y Belén son los que frecuentemente se encuentran con calles a oscuras. Muchos vecinos, por cuestiones de seguridad, optaron por instalar sus propias luces en el patio. “En Belén la inseguridad es alarmante, la policía hace recorridos pero no da abasto”, comentaron los vecinos. Justamente ese barrio, es una zona de muchos comercios, llamados “la saladita”, es concurrido y muchas veces perjudica la circulación por esos lugares.La falta de alumbrado es un reclamo en conjunto que realizan los vecinos en el Foro de Seguridad ciudadana, en cada reunión que tienen con los efectivos policiales. Pero Emsa, prestataria del servicio, aún no responde al respecto.




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