POSADAS. La mejor poda es aquella que no se realiza. Se evita eligiendo la mejor especie para el espacio del que disponen las personas. Parece un juego de palabras, pero en verdad no lo es. Todo lo contrario, pertenecen al ingeniero forestal Julio César Bernio, quien ha escrito varios artículos sobre la temática.PRIMERA EDICIÓN lo consultó al respecto, en vista de que en esta parte del hemisferio comienza la época de las podas, ya que éste es el momento del “letargo”, en el que los tejidos de los árboles que están en crecimiento se encuentran más aptos para ser cortados, pero hay que tener en cuenta que se trata de un trabajo que supone cierta complejidad para realizarlo como corresponde. Como en reportajes anteriores, el ingeniero volvió a insistir con que las podas generalmente se deben hacer a fines de abril y mayo. De hecho, lo ideal es que se extiendan hasta mediados de agosto. Algo muy importante: hay que cortar las ramas y luego hay que pintar la corteza del tronquito donde se hizo el corte, que hay que tratar que sea parejo con pintura sintética para que no se enfermen. En ese sentido Bernio explicó las características de los tres tipos de podas recomendadas: la de formación, que es la que generalmente se utiliza en el arbolado urbano, la de limpieza y la de saneamiento. Esta última consiste en la extracción de ramas que tienen problemas sanitarios, que están podridas o secas y que representan un riesgo de caer o de enfermar al árbol.“Estas deben ser detectadas por varios motivos, especialmente ante la existencia de fenómenos meteorológicos que están azotando la región que pueden provocar su caída y otros daños materiales a circunstanciales peatones. Por otro al tratarse de ramas que tienen una infección pueden enfermar al resto del ejemplar . Las podas de limpieza son aquellas que se proceden para quitar las ramas secas o bien aquellas que tienen un crecimiento anormal ante un mal proceso de poda”, especificó. “Sugiero que una vez que se proceda a estos trabajos se utilice una pintura sintética, que sea con un color no contrastante con el árbol, para sellar la zona e impedir el paso de la humedad, microorganismos u otras bacterias que enfermen o maten al árbol”. Hay que ir cortando ramas fundamentalmente desde estado juvenil, hasta dejarlas a una altura mínima de no menos de dos metros del suelo, para que luego no vayan a suponer un problema para el desplazamiento del peatón, vehicular, o bien de esas molestas ramas que vayan proyectándose hacia las viviendas o el tendido eléctrico.




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