BUENOS AIRES (Medios Digitales). El anuncio del Gobierno sobre la quita de subsidios en los servicios públicos tiene un antecedente en noviembre de 2011, luego de que la presidenta Cristina Kirchner arrasara en las elecciones. Aquel primer avance se llamó “redireccionamiento equitativo” y la jefa de Estado lo interpretó como “sintonía fina”.Por entonces, se promovieron quitas en los barrios y zonas más pudientes de la ciudad de Buenos Aires y el área metropolitana. También se restringieron los subsidios a countries y barrios privados.La quita de subsidios, que para otras zonas era voluntaria, comenzó con un gesto simbólico. El Gobierno habilitó un registro para que los usuarios renuncien a ese beneficio, hizo público el listado de inscriptos y se ocupó de que sus integrantes -con la Presidenta a la cabeza- figuraran en los puestos de mayor visibilidad.En diciembre del mismo año, la Casa Rosada extendió a más hogares la quita de subsidios en servicios. El anuncio lo hicieron el ministro de Planificación, Julio De Vido, y su por entonces par de Economía, Amado Boudou, días antes de convertirse en vicepresidente. Con la nueva zona, el Gobierno elevó de 247.000 a 273.000 la cantidad de hogares que debían informar fehacientemente si deseaban seguir siendo subsidiados y, en tal caso, justificar la causa.Recorte frenadoEl recorte se frenó en marzo de 2012. Ante el enfriamiento de la economía, la jefa de Estado decidió detener la eliminación de subsidios a los servicios públicos de gas, electricidad y agua en todas aquellas zonas en las que todavía el recorte no llegó. Los subsidios sumaban en el presupuesto 2012 unos 75.000 millones de pesos y el Gobierno pretendía recortar unos 20.000 millones. La política de recorte se detuvo, pero no fue anunciada en conferencia. Con el comienzo del invierno de ese año, la tijera del Gobierno y la estrategia de la “sintonía fina” quedó congelada. Por decisión del Ente Regulador del Gas (Enargas) y el Ente Regulador Eléctrico (Enre), los usuarios que ya habían pagado sus consumos de mayo y junio tuvieron créditos a su favor en las facturas siguientes.La política se mantuvo intacta hasta ayer, aunque en los últimos meses ya habían trascendido las versiones del anuncio. La primera señal de que habría cambios fue la incorporación en el gabinete de Jorge Capitanich como ministro coordinador y de Axel Kicillof, a cargo de la cartera económica. Cristina Kirchner echó mano a los cambios tras la derrota electoral de octubre pasado.Capitanich y Kicillof hicieron claras sus intenciones de achicar los subsidios a los servicios públicos. Públicamente, la Presidenta deslizó el 4 de febrero la idea de quitar subsidios a los que compran dólares para tenencia. “Evidentemente subsisten sectores que tienen subsidios que ya no los necesitan, dada la prosperidad que hemos construido los argentinos en estos poco más de diez años”, dijo la jefa del Estado.Por lo bajo, a través de la Afip, el Gobierno pidió a las distribuidoras metropolitanas de luz y gas que amplíen y actualicen la información que tienen de sus usuarios. Planificación y Economía también utilizaron los registros de la Anses y el Pami para identificar a quiénes recortar o no los subsidios.De acuerdo con cálculos que hicieron técnicos de ambos ministerios, el Estado gastó en 2013 entre 12.000 y 15.000 millones de pesos en subsidios al gas y la electricidad para sectores de alto poder adquisitivo. “En este momento es un tarifazo”BUENOS AIRES (NA). Dirigentes de distintos espacios de la oposición cuestionaron la decisión del Gobierno de reducir los subsidios al gas y al agua y coincidieron en que se trata de un “tarifazo”.La diputada de Unión PRO, Patricia Bullrich, consideró que la medida “castiga” a la clase media y rechazó que se tome esta decisión “en el peor momento de inflación”.“La clase media siempre es castigada. En el peor momento de inflación toda la quita de subsidios recae sobre los sectores medios”, subrayó la legisladora en su cuenta de la red social Twitter.Por la UCR, el diputado Julio Martínez advirtió que “aunque el Gobierno lo quiera disfrazar con eufemismos, lo que anunciaron (Axel) Kicillof y (Julio) De Vido es un tarifazo que superará holgadamente el 20%, ya que se hará en tres partes”.“Cuando devaluaron el peso, dijeron que era una adecuación en la política de cambio y ahora presentan este ajuste como un rebalanceo o una reasignación en las tarifas de los servicios, un sistema de premios y castigos, pero este ajuste lo va sufrir gran parte de la población, incluso las empresas, aunque oficialmente sostengan lo contrario y va a generar más inflación”, evaluó el riojano.En un comunicado, Martínez remarcó que “necesitan del tarifazo para seguir bancando el Fútbol para Todos, los millonarios salarios que ganan los jóvenes de La Cámpora y para seguir ofreciendo la jugosa bandejita en los vuelos de Aerolíneas Argentinas, que tanto le gustan a la Presidenta, aunque le sale un poco cara al Estado”.Por su parte, el diputado de Unidad Popular, Claudio Lozano, evaluó que con esta medida “el ministro vuelve a hacer gala de su escasa imaginación”.“Axel Kicillof puso a salvo de la reducción de subsidios a los grupos industriales más concentrados y por lo tanto del aumento de tarifas. Con la excusa de que no caiga la industria, que hace meses que viene cayendo, y con el supuesto objetivo de no afectar el crecimiento cuando hay en curso una crisis recesiva.El legislador por la Ciudad afirmó que “mientras se proponen incrementos que lindan el 100% en las tarifas de gas de quienes tienen menores consumos, el Gobierno elude considerar el incremento de tarifas a los grupos industriales concentrados, omitiendo incluso la necesidad de modificar la ya fracasada política de incentivos fiscales a los propios productores gasíferos”. “Un impacto tarifario alto, pero en sentido correcto”El economista Fausto Spotorno, del Centro de Estudios Económicos Orlando Ferreres, afirmó que la quita de subsidios anunciada por el Gobierno implica “un aumento de tarifa proporcionalmente alto” para los usuarios residenciales, aunque juzgó que la medida “va en el sentido correcto”.“Proporcionalmente son muy altos los aumentos. Ahora, la medida va en el sentido correcto. Esto había que hacerlo. Están tan atrasadas las tarifas de gas para los residenciales en relación al precio que cuesta el gas, que esto (la quita de subsidio anunciada) se lo puede entender como gradual”, evaluó Spotorno en diálogo con DyN.Si bien admitió
que “no es el momento más oportuno” para el anuncio, luego de la devaluación y en un contexto inflacionario, sostuvo que “cuanto más se espera, peor es” porque hay un “atraso tarifario enorme que se estima entre 1.000 y 1.500%”. “Cada año que se deja pasar es peor. El momento oportuno (de empezar con la quita de subsidios) hubiera sido en 2005, pero se ocultó el problema y se fue pateando para adelante. Ahora lo hace de urgencia”, cuestionó.Spotorno también calificó de “complejísimo” el esquema adoptado por el Gobierno, y por eso, dijo que “no está aún muy claro” el “impacto fiscal” de la medida sobre el gasto total.A su criterio, se debería haber estipulado “un precio único” de gas para el usuario residencial porque “si le parece caro ese valor, va a ahorrar en consumo”, y establecer una “tarifa social” para los sectores de menos recursos.A su vez, Spotorno consideró que el Gobierno debería haber avanzado también en la reducción de los subsidios a la energía eléctrica “donde hay enorme gasto”, y además, porque “así se corre el riesgo de que en el próximo invierno el consumidor opte por calefaccionarse con electricidad, y se profundice el problema en ese sector”.Para Spotorno, el ajuste va a seguir: “Tarde o temprano esto va a seguir. De acá hasta que se haga el ajuste final, falta. Este es el primer paso. Este no va a ser el último”.No obstante, manifestó que no cree “el Gobierno esté pensando en resolver todo el problema de subsidios este año, sólo está tratando de solucionar un poco la brecha fiscal”.Incluso, estimó que “todo el plan económico del próximo Gobierno va a estar basado en este problema”.“Medida bien encaminada”El ex secretario de Energía, Carlos Bastos, respaldó la reducción de subsidios al afirmar que es una medida “bien encaminada” aunque abogó por reemplazar la política “generalizada” de beneficios por “subsidios especiales” a personas con problemas de salud o empleo.“Hay que corregir las tarifas, hay que llevar los precios más cercanos a los costos y en ese sentido me parece que la medida del Gobierno está bien encaminada”.No obstante, Bastos opinó que “lo ideal sería cambiar la política de subsidios generalizados por subsidios a las personas, es decir ser más específicos”.Ver aquellas personas que están en situaciones de problemas de salud, o empleo, o tienen cargas de familia muy alta, y darles subsidios especiales, porque realmente los aumentos que hay que hacer para llevar las tarifas a los costos es importante” planteó.Asimismo, sostuvo que “si las tarifas se aumentan para quitar subsidios, habría que reducir impuestos también, porque si uno no reduce impuestos, lo que está haciendo en definitiva es poner una mayor carga a la persona”.“Tarifas más altas tendrían que tener una correlación con quita de impuestos, claro que también es un poco difícil de determinar qué impuestos se quitan”, manifestó.





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