POSADAS. José Aníbal Meza era boxeador profesional. Entre otros, supo enfrentar a Víctor “Kojak” Ríos. Desde el 14 de agosto de 2011 se encuentra privado de su libertad, acusado de matar en forma atroz a Oralina Sibre (70) y Luis Lecszinksi (72), en lo que se denominó la masacre del Teyú Cuaré.Y no era para menos. La mujer fue ultimada a mazazos. Lecszinksi, en tanto, fue blanco de un ataque sin piedad, con un arma de un filo similar a la espada de un samurai. Su verdugo no tuvo clemencia. Lo degolló y le seccionó el brazo derecho.Los cuerpos de ambos ancianos fueron hallados el 5 de julio de 2001, pero se sospecha que el doble homicidio sucedió entre cuatro y cinco días antes.A dos años y siete meses, el pugilista continúa privado de su libertad. La causa, que se instruyó en el Juzgado de Instrucción 6 de Posadas, a cargo del magistrado Ricardo Walter Balor, no cuenta aún con el requerimiento de elevación a juicio.Actualmente se encuentra en el Superior Tribunal de Justicia de la provincia (STJ) con un planteo de casación interpuesto por el defensor oficial Nº 7, Enrique de la Fuente, quien no sólo apeló el auto de procesamiento sino que solicitó la nulidad del mismo.Entre otros fundamentos, porque la resolución carece de fundamentación.A más de un año de aquella presentación, el expediente continúa en el STJ.En paralelo, el defensor pidió, hace unos treinta días, el cese de la prisión preventiva del sospechoso porque los plazos para resolver la situación procesal están completamente vencidos. Ni siquiera el auto de procesamiento está firme y todo parece indicar que resta un tramo largo para el requerimiento fiscal de elevación a juicio.El recurso fue interpuesto ante el Tribunal Penal 2, pero hasta ayer no había respuestas.Si bien en el caso de Meza existe el riesgo procesal de fuga, porque evadió el accionar de la Justicia durante más de un mes, hasta que lo detuvieron en la casa de un tío en Dos Arroyos, asoma como un contrasentido que a casi tres años del doble homicidio y de su detención, la causa continúe sin ser elevada a juicio. Y no por las argucias legales que pudo haber planificado el defensor, sino por la exagerada demora del STJ en resolver cuestiones penales.Es innegable la existencia del riesgo procesal de fuga, pero sobre ella se antepone el principio de inocencia del imputado, sobre todo cuando permanece encerrado tanto tiempo sin juicio oral y público.Por el otro lado se encuentran los deudos de las víctimas, que llevan casi tres años esperando justicia, para saber si Meza fue o no el asesino de Sibre y Lecszinksi. Un caso terribleLuis Lecszinksi fue el primero en ser encontrado el 5 de julio de 2011, mutilado y degollado.Una versión del caso indicó que fue un aborigen quien lo halló y rápido se dirigió a la comisaría para denunciarlo. Una comisión policial se trasladó de inmediato al Teyú Cuaré y confirmó los pormenores de aquel hallazgo.Los uniformados se dirigían aún a la casa del septuagenario para darle la mala noticia del crimen a su esposa Oralina Sibre, pero quedaron pasmados cuando arribaron al lugar y la encontraron muerta en medio de un charco de sangre.El cuerpo estaba dentro de la vivienda. La autopsia determinó que la anciana falleció por las secuelas de mazazos en el cráneo. Desde entonces, el doble homicidio permanece en la impunidad, sin condena.





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