POSADAS. Aparte de delincuente, caradura. Un joven de 19 años, que en febrero pasado asaltó a una pareja de ancianos, en plena madrugada y con la complicidad de otro sinvergüenza, se presentó en la Dirección General de Seguridad y denunció haber sido baleado en la localidad de Azara. Quizás haya dicho incluso que la Policía no hacía nada para dar con el responsable. Pero resultó que el autor del balazo, cuyo proyectil quedó alojado en el brazo derecho, fue el abuelo al que sorprendió durmiendo e intimidó a punta de machete para robarle cuatro mil pesos de sus ahorros.El anciano, de 75 años, reaccionó ante un descuido de los dos forajidos, tomó un revólver calibre 22 largo y abrió fuego.No pudo impedir el robo, pero de alguna manera facilitó la captura de ambos criminales.Los disparos hicieron que el dúo delictivo se diera a la fuga. Pero el primero de ellos terminaría entregándose. En realidad, tenía un plomo en la región axilar posterior izquierda y no tuvo alternativa que acudir al hospital de Apóstoles.Desde allí se informó del hecho a la Policía y los detectives no tardaron en llegar al centro de salud.A partir de ese momento, la vida en libertad del otro delincuente tenía los minutos contados.Sin embargo, los uniformados no lograban dar con su paradero. Y jamás hubieran siquiera imaginado la manera en que terminaría arrestado.El fugitivo, el martes pasado, se presentó por motus propio en la Dirección General de Seguridad, en Posadas, lejos de quien pudiera descubrirlo y de su Azara natal, para denunciar al abuelo que lo hirió de un balazo.Aún tenía el proyectil en el brazo. Y claro, sabía que si concurría a un centro asistencial rápidamente darían intervención a la Policía y por ende, terminaría preso.Entonces decidió acudir a la propia fuerza de seguridad; con el objetivo de intentar engañarla y sobre todo, para ser atendido sin el riesgo de acabar preso.Aunque insólita, nada eficaz resultó la estrategia. Ni bien la Policía comenzó a indagar en el asunto, saltó a la luz que el denunciante era buscado por su presunta participación en un asalto a dos abuelos, justamente en la zona rural de Colonia Azara.Y pocos pudieron contener la risa cuando se supo que el autor del balazo fue el anciano al que este maleante, en complicidad con otro que había sido aprehendido previamente, acababa de denunciar en la Dirección de Seguridad.El atraco se produjo el 26 de febrero pasado, a eso de las 2.30, en un lote rural de Azara.La denuncia fue radicada por el hijo de los septuagenarios, a eso de las 19.30 de aquel día, seguramente cuando fue a visitarlos.Por fortuna, más allá de la arriesgada acción del abuelo, ni él ni su esposa terminaron lesionados, aunque seguramente habrán sentido la pérdida de los cuatro mil pesos, en tiempos económicos difíciles. AllanamientosFélix y Julio contaron a los investigadores que los asaltantes actuaron a punta de machete, con ropas oscuras, gorras y con los rostros al descubierto.El hombre había alcanzado a disparar contra ambos, pero no estaba seguro de haberlos herido.Rápidamente se descubrió que sí; porque uno de los sospechosos pidió asistencia médica en el hospital de Apóstoles.En la profundización de la pesquisa, la Policía estableció la identidad del cómplice, pero no pudo detenerlo.Con orden judicial, procedió al allanamiento de las viviendas de los sospechosos, en el barrio San Antonio, de Azara.Allí se secuestró cuatro machetes; un teléfono celular y una gorra tipo kepi color negro, que habrían utilizado en la comisión del atraco.El martes terminó detenido el otro sujeto, en forma insólita.





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