POSADAS. La inseguridad es como un mal incurable, no reconoce edades, sexos, orígenes ni tiempos. En Misiones, aunque las autoridades insistan en contraposición con estadísticas de dudosa credibilidad, golpea a cualquier hora del día y lugar; frente a niños, mujeres o ancianos. Lo mismo da; para los criminales todo vale y es permitido. Ayer sucedió nuevamente, a eso de las 9.30, en una vivienda situada en la calle Félix Aguirre, a unos cincuenta metros de la avenida Marconi.Allí, una mujer de 28 años fue reducida a punta de pistola por un delincuente que, incluso, intentó abusar sexualmente de ella. “Hasta intentó quitarle el pantalón”, consignó una fuente consultada por PRIMERA EDICIÓN.Como se resistió, descargó su furia y perversa frustración a golpes contra la humanidad de la indefensa víctima.Todo ocurrió frente a los ojos del menor de los hijos de esta mujer, un pequeño de sólo cuatro años, que también fue encerrado en el baño de la vivienda.“Ella, además de ser agredida y encerrada, fue maniatada”, consignó uno de los investigadores asignados al caso. El otro hijo, de seis, dormía en la habitación ubicada en la planta alta de la vivienda cuando irrumpió el ladrón a punta de arma de fuego.Al despertarse, bajó las escaleras en busca de su madre y se percató que ella y su hermano menor estaban encerrados en el baño.Entonces salió corriendo de la casa en busca de ayuda (ver Un pequeño gran valiente ).Para ese entonces -según cálculos de los familiares-, habrían pasado unos sesenta minutos desde el inicio del atraco a mano armada.Un vecino acudió en auxilio y derrumbó la puerta del sanitario a golpes para liberar a madre e hijo.Durante el tiempo que las víctimas estuvieron cautivas, el maleante se apoderó de una Notebook, un videojuego para PC (PS-3); un celular táctil, joyas y otros elementos.Con ese botín escapó. Hay testigos que aseguran haberlo visto dirigirse hacia la Placita del Puente, después de haber escuchado las características de su fisonomía. Es muy probable que no tuviera vehículo, sino se hubiera llevado el televisor y otros objetos de valor que había en la casa.No hay dudas de que el malviviente buscaba dinero. Revisó cada rincón de la propiedad y como no lo encontró, tomó lo más caro que pudiera caber en un bolso de mano.Llegó al domicilio con el ardid de estar interesado en comprar una moto tipo cross (FOTO) que la familia había puesto en venta.Como el portón estaba entreabierto, bastó que la mujer se diera vuelta a buscar el número de celular de su marido para que el desconocido irrumpiera en el lugar. Prensa de Jefatura informó que el sospechoso vestía pantalón azul, remera marrón y verde a rayas, y llevaba un bolso color negro.Al menos dos testigos que hablaron ayer con este Diario en el lugar de los hechos indicaron que la tonada no era de la zona, “parecían colombianos o norteños”.Hubo quienes incluso dejaron deslizar sus sospechas de que pudo haber un entregador, aunque no deja de ser una teoría. Un pequeño gran valienteCuando el maleante ingresó a la vivienda, Patricia se encontraba sola con su hijo de cuatro años. El mayor, de seis, aún dormía en la parte superior del dúplex ubicado en calle Félix Aguirre, a unos 50 metros de la intersección con la avenida Marconi.Para cuando despertó, el nene escuchó los pedidos de auxilio de su mamá, encerrada junto a su hermanito menor en el baño.Entonces salió a las corridas de la vivienda en busca de ayuda. Golpeó sin éxito en los dúplex contiguos sin saber que están deshabitados.Pero no se rindió. Cruzó la calle Félix Aguirre, que en ese tramo es casi un trillo por su estado de abandono, pese a estar a pocos metros de la avenida Costanera, y pidió socorro a otro vecino.El hombre reaccionó enseguida y se dirigió al domicilio del pequeño. Ingresó y derribó la puerta del baño a fuerza de golpes para rescatar a la mujer y a su pequeño hijo, que se convirtió en testigo presencial del accionar violento y cobarde del pistolero.Más allá de los golpes que recibió y del momento de tensión que difícilmente olvidará, ni la mujer ni su hijo resultaron con lesiones de gravedad, según pudo constatar PRIMERA EDICIÓN.




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