PIÑALITO NORTE (San Antonio). La publicación por parte de este diario de las desesperantes condiciones en que vivía Vivaldino Olivera movilizó a estamentos gubernamentales y a particulares generando una rápida reacción que está permitiendo mejorar las precarias condiciones en que se encontraba el anciano.Luego de estar invisible durante años “Duca” Olivera, sorprendido, sintió que repentinamente todos se ocupaban de él: “Gracias, muchas gracias”, expresó agradecido ante la nueva visita de PRIMERA EDICIÓN. Un nuevo “Duca” afeitado, limpio, con un reciente corte de pelo salió al encuentro de este periodista. “Estoy muy contento, me llevaron al hospital, me hicieron análisis, me dieron remedios, hasta me trajeron mercaderías y vino personal que limpió y desinfectó mi casa”, agregó entusiasmado el abuelo. Institucionalmente hubo un rápido accionar que además de los controles clínicos y la provisión de medicamentos incluyó la realización de una conexión de agua, la donación de un nuevo colchón para el hombre y el compromiso de un seguimiento médico y asistencial permanente.SolidaridadEl caso del abuelo Olivera despertó enormes gestos de solidaridad, y se recibieron donaciones desde Posadas, Oberá y otras ciudades y pueblos del interior provincial; a nivel local la problemática fue difundida por FM San Martín que inició una campaña solidaria desde la emisora que contó con un inmediato y fuerte respaldo de la gente. Se acercaron a la radio muchos vecinos de diferentes parajes cercanos (San Martín, Piñalito, Progreso, Km 130, Tres Marías) portando alimentos, ropa, abrigo y diferentes donaciones que luego se le entregaron a Olivera.“Lo que le pasó a ‘Duca’ le puede pasar a cualquiera y Dios quiera que si a uno le toca vivir eso no quede abandonado a su suerte, todos somos humildes, pero también cada uno de nosotros puede aportar algo, y así con nuestro granito de arena colaborar” explicó Patricia Hauschild.Por su parte, Luis Limano, el vecino que contactó a este matutino preocupado por el estado del abuelo afirmó: “yo sabía que contar lo que le pasaba a Duca iba a traer resultados inmediatos, la gente, si es gente, no puede permanecer indiferente ante estos casos. Me alegro que haya servido y que se hayan puesto las pilas los del Gobierno, ahora esperemos que sigan atendiéndolo y que le den lo necesario”.Vivaldino tiene hoy sesenta años y, en la zona lo vieron cumplir muchos oficios para ganarse el pan. Fue peón de plantación, cosechero, mano de obra siempre dispuesta para poder procurarse el sustento cotidiano; en sus mejores épocas llegó a tener casa propia, varios caballos y una yunta de bueyes. Hace algunos años, sufrió un derrame y desde entonces fue perdiendo lo poco que había logrado. Fueron sus vecinos los que le construyeron la casilla en la que vive y también dependía de ellos para alimentarse y tomar sus medicamentos.





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