BUENOS AIRES (Agencias y diarios digitales). El juez federal Sebastián Casanello resolvió ayer anular la decisión de enviar a juicio oral y público al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, en la causa por las escuchas telefónicas ilegales, ya que consideró no hay pruebas suficientes para hacerlo, aunque lo sigue investigando.En la misma resolución, el juez envió a juicio oral y público a otras once personas, entre ellos el ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge “Fino” Palacios; el espía Ciro James y el ex ministro de Educación porteño Mariano Narodowski.Casanello anuló una decisión que el 11 de mayo de 2012 su antecesor Norberto Oyarbide quien había decidido dar por terminada la instrucción del caso respecto a Macri y demás acusados.Para el juez, “no hay prueba concreta” en contra de Macri para enviarlo a juicio y ordenó en cambio realizar dos medidas de prueba para luego resolver la situación del jefe de Gobierno: citar como testigo al ministro de Justicia porteño, Guillermo Montenegro para el 15 de abril próximo, y profundizar sobre la empresa privada que contrató Franco Macri para investigar a su yerno, llamada Agencia AP Security SA.Es que a Macri se lo acusa de dos hechos concretos de todas las escuchas de los cuales fueron víctimas dirigentes políticos, empresarios y otros, aquella que tuvo como víctima a su cuñado Néstor Leonardo y la del dirigente de la comunidad judía Sergio Burstein.La decisión de Casanello da marcha atrás con lo pedido por los fiscales Jorge Di Lello y Alberto Nisman, así como por las querellas quienes habían puesto la cabeza de la asociación ilícita, delito por el cual estaba acusado el jefe de Gobierno.La causa se inició cuando a fines de 2009 la hija de Burstein recibió en su casa un llamado, que luego se descifró fue hecho desde un locutorio pero que nunca se identificó al autor, donde alertaban que su padre estaba siendo víctima de escuchas y que detrás de estaba Palacios.Posteriormente se descubrió que James había sido contratado a un sueldo de seis mil pesos como asesor en el Ministerio de Educación bajo la orden de Narodowski luego de haber trabajado y ser recomendado por la Universidad de La Matanza, y a la par era quien retiraba de la SIDE los casetes con las escuchas.Casanello consideró en el fallo, al que accedió Noticias Argentinas, que la situación de Macri “el problema radica en la expresión de los fundamentos de la acusación”, y en ese sentido reprochó que ni la fiscalía ni las querellas aportaron “una prueba directa que permita sostener que Macri haya ordenado espiar a Néstor Leonardo y Sergio Burstein”.El juez también no da crédito a la acusación sobre que Macri fue instigador de las escuchas en la asociación ilícita investigada, sobre la base que insertó en la fuerza a Palacios y lo mismo hizo con James para darles a ambos una recompensa por sus presuntas tareas de espionaje y para brindar cobertura legal.Para la fiscalía y las querellas el interés de Macri sobre Burstein era porque éste era un férreo crítico de su gestión, y sobre Leonardo porque era mala la relación con éste y el entorno familiar del ingeniero. Si bien para la fiscalía y las querellas Macri tuvo responsabilidad por estar en la cúspide del Gobierno, el juez Casanello advirtió que “una cosa es asignar responsabilidad política por haber tomado decisiones que pueden ser criticadas o censuradas desde un punto de vista ideológico y otra muy distinta atribuir responsabilidad penal por haber conocido y participado de actividades delictivas”.“No hay prueba de cargo para debatir en un juicio que haya existido conocimiento y de allí consentimiento tolerancia o aquiescencia por parte de Macri para el funcionamiento de la empresa criminal”, aseguró el magistrado.Casanello si bien tuvo en cuenta que el procesamiento de Macri fue confirmado por la Sala I de la Cámara Federal, de la cual él antes era secretario, ya había dado avisos a Oyarbide (quien tuvo la causa por subrogar ese juzgado) sobre profundizar medidas de prueba “que no fue realizada”, según consignó el juez en el fallo de ayer.“Queda claro que la atribución de responsabilidad respecto a Macri a diferencia del o que sucede con el resto de los imputados, pasó a sostenerse casi exclusivamente en su posición de vértice dentro de la estructura burocrática de su gobierno”, advirtió Casanello.Van a juicio el espía James, Narodowski, Palacios, su entonces segundo en la Metropolitana, Osvaldo Chamorro; los policías misioneros Diego Guarda, Raúl Rojas, David Amaral, Antonio Fernández, Rubén Quintana; las ex secretaria judicial Mónica González; el ex y el ex juez misionero José Luis Rey.Fueron sobreseídos por Casanello los ex funcionarios judiciales de Misiones Lidia Kruchowski, Gregorio Busse y Javier Castelli; y la entonces segunda en el Ministerio de Educación porteño, Rosana Barroso.Ahora el juez debe resolver si sobresee o no a Macri luego de escuchar a Montenegro, lo que podría ser apelado, o bien envía finalmente a juicio al jefe de Gobierno cuyo procesamiento sigue en pie.Era “partícipe”En 2010, el juez Norberto Oyarbide, que en ese momento estaba al frente de la causa, decidió procesar al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, en el marco de la causa por las escuchas telefónicas, bajo la figura de “partícipe necesario de una asociación ilícita”. Para el magistrado había pruebas firmes que lo vinculaban a Macri a las escuchas ilegales.Dichas operaciones se llevaban a cabo a través del ex policía federal Ciro James y el ex jefe de la Policía Metropolitana, Jorge Palacios, en el seno de la administración del gobierno porteño.Para Oyarbide, el jefe capitalino había impulsado a través de Palacios la contratación de James, quien habría escuchado a Burstein por su oposición a la designación de Palacios al frente de la nueva fuerza de seguridad de la ciudad de Buenos Aires.





Discussion about this post