POSADAS. La Justicia condenó a prisión perpetua a los tres imputados por el crimen de Luis De Olivera Rodríguez (35), tras hallarlos culpables de ser “co-autores de homicidio calificado por la alevosía”. La pena máxima que contempla la Ley para este tipo de delitos, fue dada a conocer ayer en la sala de audiencias del Tribunal Penal 2 de esta capital, en el marco de la cuarta y última jornada del juicio oral y público que se le siguió a Hugo Olivera (30), Gustavo Fidotto (22) y Mauro Lezcano (27). El hecho que se ventiló durante el mencionado proceso judicial fue perpetrado a las 23.30 del jueves 23 de diciembre de 2010, frente a la vivienda de la víctima, sobre calle Ñacanguazú y Salto Encantado, en el barrio Piedras Blancas de Garupá, al sur del Gran Posadas.Mala memoria Durante la audiencia que se concretó ayer, declaró la hermana de una de las testigos, que estuvo la fatídica noche en que fue ultimado De Olivera Rodríguez. La mujer, cuyo testimonio había sido considerado posiblemente clave, finalmente no aportó mucho a la causa e incluso no recordaba de quien era el cumpleaños que se celebraba en la casa de la víctima cuando se produjo el fatal desenlace. “Homicidio múltiple”En su alegato, el fiscal Alberto Rolando Oliva hizo hincapié en que hubo tres circunstancias para imputarle la co-autoría y la alevosía en el crimen a los acusados. Una de ellas que impidieron que la víctima reciba ayuda o sea socorrida, porque una vez que escucharon que estaba con vida, regresaron a seguir agrediéndolo. Esto configuró, a decir del representante del citado Ministerio Público, una circunstancia de “indefensión”, y que “todos aportaron para confluir en un mismo hecho”. El funcionario público aseguró además, que por los testimonios de numerosos testigos quedó probado que los imputados agredieron a la víctima no en forma espontánea, ya que fue un ataque planificado, “con premeditación”. Por último y antes de pedir la pena máxima para los tres hombres que estaban en el banquillo de los acusados, afirmó que se trató de un “homicidio múltiple”. Estrategia defensivaAbogados de dos de los imputados coincidieron en solicitar para sus defendidos que la calificación de la causa sea la de “homicidio en riña”, teniendo en cuenta que para ellos no quedó debidamente probado ni hubo certeza en cuanto a quién fue el autor de la estocada mortal, la herida punzo cortante que terminó con la vida de la víctima. Se trata del defensor oficial Enrique De La Fuente (por Olivera) y del abogado particular Abdón Fernández (por Fidotto). También expresaron que los testigos fueron poco creíbles, ya que incurrieron en contradicciones e incluso mintieron en algunas circunstancias. Además, señalaron que en el hecho no existió “indefensión” y que el hombre que resultó muerto salió a enfrentar a los imputados en forma “temeraria”, con una cadena en sus manos que luego utilizaron los agresores para golpearlo. Finalmente y entre otras cosas, destacaron en sus alegatos que uno de los acusados (Fidotto), terminó malherido y que esto prueba que fueron atacados también por la víctima y que al no haber certezas de quién fue el autor del crimen, el hecho se vuelve aún más confuso y se configura como homicidio en riña. Aunque luego dicha solicitud fue desestimada por el Tribunal. “Fue un testigo”Por su parte, el defensor Miguel Varela (por Lezcano), alegó que su defendido fue simplemente un testigo la noche del crimen, que había ido a comprar una cerveza y que lo involucraron por estar en el momento del hecho junto a los otros dos acusados. Incluso, afirmó que la acusación es una “exageración” y que testigos vieron que su cliente tenía una botella de cerveza en la mano pero jamás se incautó una botella o vidrios en la escena. Incluso que no se hallaron elementos punzo cortantes en dicho lugar y que los objetos encontrados no fueron reconocidos durante la instrucción de la causa. El letrado agregó que Lezcano no participó del hecho y que observó todo desde unos 20 metros. Por último solicitó la “absolución” de su defendido y en forma subsidiaria que se lo condene por “lesiones en riña”. “Estábamos en ‘pedo’, drogados”A la hora de brindar su último testimonio antes del fallo del Tribunal, Gustavo Fidotto, el más joven de los imputados, dijo que esa noche “salimos a comprar algo, estábamos en ‘pedo’, drogados, y el ‘chabón’ (por la víctima), salió de la casa y me hizo ‘mierda’. Me cortó acá y acá (señalando su rostro), no le agredimos, no le dijimos nada. Soy inocente en esta causa”. Por su parte, Lezcano insistió en que “yo esa noche salí a comprar una cerveza, fui un testigo nada más. Soy inocente”. Mientras que Olivera, quien era el más complicado al llegar a juicio por estar acusado de ser el autor material del homicidio, se abstuvo de hacer declaraciones. Los mencionados abogados defensores anunciaron que apelarán la medida. El fallo Luego de deliberar durante unas dos horas, el mencionado Tribunal, cuyo presidente fue Alfredo Escribano, secundado por los vocales Roque Martín González y Marcela Leiva, jueza subrogante, dieron a conocer el fallo condenatorio: hallando a los imputados culpables de ser “co-autores de homicidio calificado por la alevosía”. Cumplimiento de la penaLos ahora acusados del asesinato deberán cumplir una pena no menor de 35 años, lapso de tiempo establecido por la ley para solicitar libertad condicional u otro tipo de beneficios. No obstante, para la Justicia es una condena de tiempo indeterminado (denominado Sine Die, sin fecha, sin plazo) que puede prolongarse hasta por cincuenta años o más, indicaron fuentes judiciales. Cadenazos y luego, la ejecuciónTal como se ventiló durante las jornadas del mencionado juicio oral y público, el jueves 23 de diciembre de 2010, a las 23.30 De Olivera Rodríguez celebraba el cumpleaños de una conocida junto a familiares y vecinos, cuando Olivera, Fidotto y Lezcano irrumpieron en la escena. Siempre al decir de testigos, los tres primeros apedrearon la vivienda y después fueron a buscar al propietario, que salió con una cadena en sus manos, pese a que sus conocidos le advirtieron que no confronte a los imputados. En el expediente consta que el dueño de casa sali&am
p;oacute; y enfrentó al trío, que entonces le quitó la cadena -que tenía un candado- y lo atacaron con este objeto y a golpes de puño, patadas, palazos y pedradas, hasta que finalmente le dieron un puntazo que le perforó el corazón. De Olivera Rodríguez quedó gravemente herido, pero no muerto. Entonces, los tres regresaron y terminaron lo que habían comenzado. Pese a que se cree que fue Hugo Olivera quien le dio el puntazo final, durante el juicio no se pudo establecer certeramente quien fue el responsable. Y tampoco si fue un destornillador o un cuchillo.





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