LEANDRO N ALEM. Almafuerte es una comuna ubicada a diez minutos en auto de Leandro N. Alem. Allí, el sábado pasado, se registró un hecho lamentable, que no terminó en tragedia por milagro. Un hombre de 42 años, aún aturdido por la excesiva ingesta de alcohol, agredió y por milagro no mató a machetazos a su esposa e hijas porque no compraron pan.La mujer fue molida a golpes por el “salvaje” y terminó con una herida de arma blanca en la cabeza. Sus hijas -la mayor de 16 años- se salvaron porque corrieron y se refugiaron en el domicilio de un vecino.El luctuoso caso se produjo el sábado pasado, poco antes de las 18, en una vivienda situada en jurisdicción de Almafuerte.Sin embargo, trascendió a la prensa recién en la jornada de ayer, como suele ocurrir, cuando se confirmó la detención de un sospechoso.El atacante fue apresado el lunes último, aproximadamente a las 15.50, en la misma localidad donde se produjo el episodio de violencia doméstica.El hombre fue aprehendido y puesto a disposición del Juzgado de Instrucción 5 de Leandro N. Alem, a cargo de la magistrada Selva Raquel Zuetta.Todo se produjo el sábado, momentos antes de las 18, cuando la esposa del detenido regresó a la casa.Contenta quizás porque compró los útiles escolares para sus hijos, despertó al marido para compartir su alegría.Pero esa acción registró efectos diametralmente opuestos a los pensados.El hombre, que se encontraba en estado de ebriedad, abrió los ojos y lo primero que preguntó fue si había algo para comer.Al escuchar la respuesta negativa montó en cólera y furioso atacó a la mujer, una pensionada de 38 años.Los golpes sonaban a hueco en el cuerpo de la indefensa víctima cuando la hija, de 16, se interpuso ante el agresor para poner fin a tanta locura.Ni la intervención de la niña frenó a la bestia. Al contrario, dejó a su esposa y fue en busca de un machete para correr a la menor, quien se refugió en la casa de un vecino, donde aquel no se animó a arremeter.Fuentes del caso indicaron que el violento corría y no dejaba de gritar que las mataría cuando las alcanzara.Como no se animó a entrar a la casa del vecino, regresó a la suya para seguir agrediendo a la esposa. Ella intentó escapar atravesando el potrero de la chacra, pero el hombre la alcanzó y arrojó al suelo.Allí le asestó un machetazo en la cabeza y erró otros tantos, tal vez debido al propio estado de embriaguez. Ese momento fue aprovechado por la mujer para escapar y refugiarse en la misma vivienda donde estaban sus hijas.Una vez a salvo y pasado el peligro, se trasladó hasta la comisaría de Almafuerte y radicó la denuncia que terminó con el atacante tras las rejas, 48 horas después.





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