POSADAS. Marina Da Silva fue hallada asesinada el 31 de diciembre pasado. Apareció semisumergida en un pozo con agua en una zona conocida como “campo Bauer”, en Nemesio Parma. Desde un principio todas las sospechas recayeron en dos personas: el concubino y el amante de la víctima. El primero está detenido e imputado. El otro, aunque en libertad, se encuentra tanto o más comprometido. La Justicia, incluso, aguarda los resultados de ADN para determinar la responsabilidad penal de uno y otro; o de los dos, porque tampoco se descarta la implicancia de ambos en el crimen cometido en diciembre pasado.Las últimas novedades de la investigación perecieron comprometer más al amante que al concubino. Primero fue su mujer quien afirmó haber sido amenazada por él con una frase poco feliz: “Te voy a dar dos garrotazos y a tirar en un pozo como hice con la otra”.Ahora se encontró el chip de Marina en el lavarropas automático del dueño de la olería donde trabajaba y solía pernoctar el amante sospechoso (ver recuadro aparte).Este hallazgo hizo que el juez de Instrucción 6, Ricardo Walter Balor, ordenara una segunda prueba de luminol en la vivienda.En esta ocasión, la pericia no se limitó sólo al baño; se extendió a cada rincón de la construcción.La primera prueba detectó manchas de sangre en los sanitarios. Esta repitió el resultado, pero en el living.Lo que desconcierta a los investigadores es que, en la primera oportunidad, también se encontraron rastros sanguíneos, con idéntica metodología, en la casa del concubino, lo que obligó a su aprehensión.Entonces ambos aparecen en escena como sospechosos y es por eso que la Justicia aguarda los resultados de ADN para saber qué grado de responsabilidad tuvo cada uno, o los dos, en el hecho.No se sabe con exactitud cuándo mataron a Marina Da Silva, pero su cuerpo apareció semisumergido el 31 de diciembre. La autopsia determinó que presentaba traumatismo y fractura de cráneo.La joven habría abandonado la casa en que vivía con el concubino el 19 de diciembre. El 31 la localizaron en el pozo. Aún tenía el cable con el que fue amarrada a una roca de treinta kilos. Un pedazo idéntico de ese material fue hallado en casa del concubino.




Discussion about this post