SAN ANTONIO. Todos lo conocen como Duca, y lo reconocen como un honesto trabajador. Vivaldino Olivera tiene hoy 60 años y hace más de treinta que llegó a Piñalito Norte para ganarse el pan con su mejor herramienta: la fuerza del trabajo.Fue peón de plantación y cosechero, siempre dispuesto a trabajar para poder procurarse el sustento cotidiano; en sus mejores épocas llegó a tener casa propia, varios caballos y una yunta de bueyes. Las vueltas del destino y un desafortunado accidente cerebrovascular (ACV) consumieron en pocos años lo poco que había podido conseguir a lo largo de una vida de sacrificios.“Tuve un derrame y ahora ando siempre mareado”, dice Duca, quien vive solo y sin el apoyo de ningún familiar en una casilla precaria de madera que le armaron los vecinos, de una sola pieza. No tiene agua y cocina con leñitas en un fogón a la intemperie. Para alimentarse y tener alguna ropa para vestir depende exclusivamente de la solidaridad de los vecinos. “A veces me trae algunos remedios la enfermera (por la promotora de salud), pero no siempre, yo me atiendo solo”, señaló don Duca rompiendo en llanto y buscando refugio en el interior de su casilla. Preocupación y solidaridadLuis Limano es vecino de Duca y fue quien se contactó con PRIMERA EDICIÓN en un intento de colaborar de alguna manera con el abuelo. “Hace tres o cuatro años que está así, sufriendo las secuelas del derrame cerebral. Nosotros lo ayudamos con lo que podemos, le traemos agua, mercadería, ropa, a veces conseguimos que le traigan algún remedio, pero está abandonado, está muy mal. De noche llora, grita, está muy mal, verdaderamente mal”, dijo alarmado, sufriendo con la idea de que su situación se complique aún más. “Nosotros no sabemos qué hacer, lo ayudamos con todo lo que podemos, pero sabemos que no le alcanza. Nosotros también somos pobres y su problema de salud es grave, necesita urgente un médico, un examen y ayuda”, expresó Luis.Hasta ahora Duca Olivera ha permanecido inexplicablemente invisible para las autoridades del municipio de San Antonio y de las reparticiones de Salud Pública, Desarrollo Social y Derechos Humanos de Misiones. “Uno ve al abuelo en esas condiciones y duele, a todos nos puede pasar y es muy feo llegar a viejo y encontrarse totalmente abandonado y en estas condiciones, a cualquiera nos puede pasar. Esperemos que las autoridades, al enterarse de la situación de este abuelo por medio del diario, hagan algo, hagan lo humanamente posible y necesario por él”, finalizó Luis.





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