POSADAS. Luego del fallecimiento de una mujer de Puerto Iguazú con diagnóstico de leishmaniasis visceral, la enfermedad volvió a estar en los temas más importantes dentro de la salud misionera. Es que en los últimos meses ya fueron tres los decesos como consecuencia de esta patología y eso hizo que las autoridades del Ministerio de Salud Pública comenzarán una campaña de prevención. PRIMERA EDICIÓN conversó con el director de Epidemiología, doctor Julio Estévez, quien detalló cómo es el sistema de prevención que se realiza en los barrios y cómo es el procedimiento tras la confirmación de una persona con este diagnóstico. “Ante la aparición del caso sintomático se hace la investigación, los estudios que corresponda y si eso da positivo se inicia el tratamiento”“, indicó el médico, quien recordó que el primer caso de leishmaniasis visceral se conoció en el 2006, cuando se supo que el niño Magno Flores, en ese entonces de solamente seis años, se había contagiado con esta enfermedad. Factores de ocurrencia“La aparición de nuevos casos no depende del trabajo que se haga en Salud, sino de otros factores de ocurrencia, no hay un por qué. Es obvio que los mosquitos transmisores de la enfermedad existen, así como también hay perros infectados y la transmisión también está latente. Lo que pasa es que depende de un millón de factores medio ambientales y de condiciones de inmunidad individual de que aparezcan o no muchos casos”, aseguró el médico. Estévez además dijo que hubo un aumento de vectores, pero admitió que es consecuencia de la época veraniega. El funcionario sanitario aseguró: “Es una enfermedad que puede estar mucho más difundida de lo que uno supone, pero no todas las personas se enferman. La mayoría de los pacientes que se contagian de leishmaniasis visceral tienen alguna patología de base, es decir déficit en su sistema inmunológico o enfermedades sobre agregadas o previas como ser: diabetes, alcoholismo, HIV, desnutrición y otras que comprometen ese sistema y que son factores favorecedores para que la infección pase de esto a enfermedad”. Estévez recordó que la curvatura de casos fue disminuyendo, teniendo como punto máximo el período comprendido entre 2006 y 2008. “Este año tuvimos muchos menos casos, al igual que el año pasado con respecto a los anteriores. Eso fue un poco a partir de que se empezó a buscar en forma sistemática todo lo sospechoso de compatibilidad y se descartaba en tiempo y forma”, aseveró el doctor. Además indicó que “van a aparecer casos a posterior de gente que haya sido picada por mosquitos, porque así es el método. Estos proliferan en estas épocas de primavera – verano y si se producen infecciones van a estar incubando, ya que es una enfermedad de incubación muy lenta y que no se puede saber cuándo o cómo ocurrió”. Esta es una enfermedad muy difícil de diagnosticar cuándo se enfermó la paciente. “Una vez que se confirma que es leishmaniasis se reconstruye un poco cuándo pudo haber empezado con los síntomas y calcular cuándo fue inoculado el parásito. Pero no hay un elemento constante ni claro del período de incubación”, concluyó.




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