EL SOBERBIO. El asfaltado de la ruta costera 2 logró el desarrollo de emprendimientos turísticos sobre las márgenes de esa pintoresca arteria. Muchos de ellos surgieron en el seno de familias de agricultores que vieron un potencial en los paisajes y actividad de sus chacras y otras de inversionistas de afuera que tenían grandes propiedades, que explotaron sus riquezas naturales y ahora se volcaron al turismo. A unos 20 kilómetros avanza la construcción del aeroclub que va a permitir aterrizar aviones chicos de pasajeros.Entre la localidad de Colonia Aurora y los Saltos del Moconá se llevan adelante más de 30 emprendimientos turísticos y gastronómicos. Otra docena de ellos están en proceso de construcción. Todos surgieron gracias a la llegada masiva de turistas de todas partes de la Argentina y de países sudamericanos que vienen atraídos por la belleza natural y única que presenta la caída de agua más larga del mundo.Circulando por la ruta costera se puede ver una variada oferta de lodges, cabañas para alquiler, camping, chacras didácticas, emprendimientos gastronómicos y hoteles. Muchos de ellos son emprendimientos familiares que buscan crear una alternativa económica a su chacra. Las inversiones se dan de a poco, a medida que pasan las temporadas de turismos. Desarrollan y promueven las cosas que tienen en la chacra.También hay emprendimientos mucho más importantes en inversión, calidad y cantidad de servicios. La mayoría tiene que ver con actividades deportivas de alto riesgo y que demanda una estructura de movilidad y de inversión que sobrepasa a los emprendimientos de los lugareños y familiares. Hay empresarios que ya tenían grandes propiedades de donde explotaban la madera y ahora se decidieron por el turismo. Otros inversionistas que son vinculados al sector político que compran propiedades muy caras en las cercanías de los Saltos del Moconá e invierten su dinero en hoteles y lodges.En un emprendimiento al que PRIMERA EDICIÓN llegó por azar, dentro de todas las propuestas que hay en la ruta a través de cartelerías artesanales, encontró la Reserva Ecológica Yasí Yateré. Es uno familiar que está enclavado a la vera de la costera, a unos veinte kilómetros antes de llegar a los saltos. Allí un matrimonio formado por un lugareño y una dama oriunda de Buenos Aires y sus hijos reciben a los visitantes. 20 kilómetros antes de llegar al principal destino turístico, sobre la margen derecha del camino hay una pequeña casita, donde invitan a tomar jugos tropicales. Atrás de ese puesto de venta está el emprendimiento familiar. Andrea Fiorentino y sus dos pequeños hijos reciben a los viajantes e invitan a pasar a conocer el negocio que lleva adelante con su esposo Leonardo Olivera, un guardaparque con muchos años de servicio en Moconá.Ella cuenta que “este es un emprendimiento familiar. Decidimos transformarlo en una reserva ecológica privada. Dentro de la chacra de 38 hectáreas no se toca nada que afecte a la naturaleza y todo lo que se hace es favorecerla. También buscamos que lo que se consume acá sea producido en la misma chacra”.El emprendimiento surgió hace unos años y de a poco van modelando la chacra para que el turista que llegue sienta la naturaleza a pleno. Alrededor de la casa se ven mezcladas plantas frutales con añosos árboles nativos. Los senderos marcan el lugar de cada atractivo que tiene la chacra. Por un lado vemos las plantas aromáticas, luego las orquídeas y más adelante los helechos gigantes o chachis tienen sus lugares específicos. Otros senderos surcan parte del monte y un guía que acompaña a los turistas describe y explica lo que se aprecia.Andrea describe al lugar como “un rincón de la naturaleza” donde el visitante puede instalarse varias jornadas ya que tienen una cabaña para cuatro personas. “El turista viene a los saltos del Moconá con la propaganda que sólo puede quedarse un día o un rato y no es así. Acá tenemos muchos atractivos para mostrar y el turista tiene muchas cosas para hacer. Pero le venden la idea de que venir al Moconá es para ver los saltos nada más. En la ruta hay muchos emprendimientos que ofrecen muchas cosas y todas son interesantes”.Por otro lado, la emprendedora dijo que “para nosotros lo que resulta es la colocación de carteles al costado de la ruta. Probamos con folleterías y no tuvimos suerte, pero la gente que viene sola con su vehículo llega si ve algo que le interesa. Nosotros trabajamos solos sin una agencia o algo que nos manden visitantes”.Este no es un buen año para los distintos emprendimientos asentados sobre la ruta costera. “Este año tenemos un 50% menos de visitas que el año pasado. Tuvimos una semana donde no se podía llegar a los saltos y eso nos perjudicó porque no venían turistas. Pero ahora tenemos menos visitantes”, aclaro.La familia que lleva adelante los emprendimientos turísticos tiene una chacra formada y conocimientos en distintas prácticas productivas. Los productores buscaron volcarlos al turismo. De ahí es que hacen sus propios aceites aromáticos con alambiques, los dulces y licores con sus propios productos de la chacra. Las bellezas que muestran siempre estuvieron y ahora lo pretenden mostrar a los visitantes.




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