POSADAS. Con una envidiable cercanía al Paraná, en la zona de la nueva costanera del Acceso Sur, se encuentra “Gualambao”, un hostel temático recreado por un grupo de amigos para divulgar las artes misioneras. Desde el nombre de las instalaciones, y hasta de las habitaciones: “Mandové Pedrozo”, “Alcibíades Alarcón” y “Rosita Escalada Salvo”, la idea de estos jóvenes emprendedores apunta no sólo a un segmento del turismo gasolero de aventura, sino a la promoción del rico acervo cultural de la provincia. “Nuestro eslogan y todo el trabajo que hacemos es la puesta en marcha de un hostel con contenido para recuperar y dar a conocer a los viajeros que llegan desde todas partes del mundo a la capital provincial los nombres de nuestros referentes culturales”. En el corazón del barrio Villa Urquiza, a pasos del Hospital Escuela Ramón Madariaga y a cuadras de la costanera Sur, el espacio temático dispone de once plazas distribuidas en tres habitaciones con algunas comodidades como aire acondicionado y wifi, además de un patio amplio con parrilla. Además, cuando las circunstancias económicas de algún viajero no le permitan pagar la habitación, puede acampar en el patio, en un sector ubicado para tal fin. Además de la utilización de las instalaciones, las tarifas incluyen estacionamiento, ropa de cama y desayuno. “La modalidad de los hostels es la de un turismo que apunta a alojamientos de una estrella, donde las comodidades no son las mismas a las de hoteles con mayor infraestructura, pero ello no quita que a nuestros viajeros les brindemos algunas ventajas como el aire acondicionado, ya que aquí, por el intenso calor, ha dejado de ser un lujo”, explicó una de las jovenes emprendedoras, Luisina Peró. El resto del equipo lo conforman Virginia Jacobacci y Raimundo Nacke.Luisina precisó que se trata de un lugar destinado a mochileros y aventureros.Si la ocupación del hostel está completa (en total caben once inquilinos), en la zona de camping hay lugar de acampe para cuatro personas más, pero en caso contrario, hay espacio suficiente para dos carpas y entre seis u ocho personas. La iniciativa comenzó a gestarse en septiembre último, tras la mudanza de los suegros de uno de los socios. Como se trataba de una casona en pleno barrio Villa Urquiza, apta para ser reacondicionada como hostal, por la distribución de las habitaciones y los sanitarios, se atrevieron a soñar con el emprendimiento.Finalmente, desde noviembre último cerraron los detalles finales y lo pudieron habilitar.“Fue todo muy a pulmón. Conseguimos los aires, heladeras y camas recurriendo a otros amigos, con lo cual nos sentimos muy orgullosos de haberlo logrado y a mitad de temporada contar con buen movimiento de clientes”.



Discussion about this post