POSADAS. Los investigadores descartaron que Marina Da Silva (19) hubiera sido abusada sexualmente antes de ser asesinada y lanzada a un pozo con agua en una zona casi inhóspita de Nemesio Parma, conocida como Campo Bauer. Sin embargo, aún no saben explicar por qué razón el cuerpo apareció semidesnudo, solamente con corpiño y una remera negra.El entusiasmo respecto de una pronta resolución del caso aumenta con el devenir de las horas. El concubino de la víctima está detenido en averiguación del hecho, pero no es el único que asoma como sospechoso. Un supuesto amante de ella “se encuentra igualmente comprometido. Todo depende del resultado de las pericias que se harán en las próximas horas”, consignó ayer una fuente consultada por PRIMERA EDICIÓN. Los detectives descartaron que la muchacha, madre de una niña de dos años, haya sido asesinada en el mismo lugar donde la encontraron. No obstante, consideran que el homicidio ocurrió cerca del pozo, lo que facilitó el traslado del cadáver hasta allí.Aunque los forenses descartaron el abuso sexual, resulta llamativo que la víctima fuera encontrada semidesnuda.Por el momento, es un misterio sin explicación para los sabuesos policiales.Otra pericia determinó que Marina Da Silva fue atada de pies y manos cuando aún estaba con vida, aunque quizás agonizante. Pero no hay dudas de que la arrojaron al pozo sin signos vitales, porque si no hubieran encontrado agua en sus pulmones y esto no ocurrió.Extraoficialmente trascendió que el concubino y padre de la niña de dos años habría manifestado, entre otras cosas, que desde el 19 de diciembre no supo nada de su amada.No obstante, la Policía habría accedido al testimonio de testigos que aseguran haberlo visto con ella con posterioridad a esa fecha. Sin embargo, los investigadores consideran que restan muchas piezas para rearmar el rompecabezas. Por eso, quizás, no se apresuran a anunciar el esclarecimiento del homicidio con bombos y platillos.Con respecto al otro sospechoso, lo único que trascendió es que supuestamente mantenía una relación amorosa con la víctima. Incluso habría mensajes de textos que confirmarían ese vínculo.Marina Da Silva desapareció el 19 de diciembre pasado. En un principio se informó que el concubino habría efectuado una exposición policial ese mismo día respecto de su ausencia. Pero ayer se supo que, en realidad, la hizo el pasado 25, por consejo de su familia, porque no la encontraba por ningún lugar.Todo indica que para la Navidad pasada, la mujer ya estaba muerta.La investigación se encuentra a cargo del juez de Instrucción 6 de Posadas, Ricardo Walter Balor, quien dispuso una serie de allanamientos en la casa del concubino.Para hoy, si el tiempo lo permite, está prevista la realización de la prueba de luminol en distintos puntos de Nemesio Parma. El cable con el que la ataron podría ser claveAyer trascendió un hallazgo efectuado por la Secretaría de Apoyo a Investigaciones Complejas (Saic) que podría resultar clave para la investigación o al menos marcar el rumbo hacia el pronto esclarecimiento del crimen de Marina Da Silva.Los detectives secuestraron en la casa del único detenido en la causa, la misma que compartía con la víctima, un cable de electricidad negro similar al que utilizaron para atar de pies y manos a la joven.Ahora los peritos trabajarán con minuciosidad y cuidado para reensamblar los trozos que encontraron en el cadáver y los que aparecieron en la casa. Quieren determinar si corresponden al mismo conjunto y fueron cortados para atar a Marina.La pericia podría resultar clave para inclinar la balanza o las sospechas hacia el concubino.No obstante, los investigadores se mostraron cautos porque el otro sospechoso también está complicado.





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