GARUPÁ. Sol, lluvia, incluso una leve tormenta en la zona de Candelaria, hicieron temer la concreción del 19º Festival Homenaje a Andresito, pero, casi como una “costumbre”, con el atardecer del sábado el cielo se fue abriendo para cubrirse de estrellas, que se reflejaron en destacadas actuaciones sobre el escenario montado en la plazoleta de la avenida Las Américas. Hombres, mujeres y niños, sillón en mano, dijeron presente a la gran fiesta, en la que reinó el espíritu familiar de principio a fin, para disfrutar de una noche diferente.Cada grupo, cada ballet convocado, cada artista invitado llegado de tierras más lejanas dejó lo mejor de sí, mientras el Gurí Molina robaba carcajadas entre cada puesta en escena junto a los conductores.Así, entre chistes de la suegra y el día después de una resaca, pasaron Araukaria, con todo su viaje imaginario del monte al Ande; el Trío Pukará, Vanessa Avellaneda, Los Menchos del Chamamé y Los V’cinos, que entre sapucays y acordeones que se entregaban a sus músicos en una fusión casi mágica obligaron a abandonar las silletas y salir a la “pista” para unirse en “la única danza que se baila sin coreografía, libre, para la que no es necesaria una academia para aprender”, tal como explican Los Tupá al momento de definir al “maravilloso” chamamé.Pasadas las 2, el esperado Mario Bofill, con la humildad que lo caracteriza, tomó su guitarra y regaló a su público, dispuesto a disfrutar de cada uno de sus acordes, de cada palabra, sus grandes clásicos cargados de historias de pueblos, como su Loreto natal.Mientras tanto, el Gurí Molina contó a PRIMERA EDICIÓN que fue “una noche espectacular, es la tercera vez que vengo a esta fiesta, estuve cuando se hacía en la rotonda, junto al indio, donde fue llevado nuevamente y está quedando precioso, así que el placer es doblemente enorme”.




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