PIÑALITO NORTE, San Antonio. Como “inolvidable” calificaron la comunidad educativa de la Escuela 581 de esta localidad y sus padrinos, venidos desde la Escuela Técnica Nº1 de Benito Juárez (Buenos Aires), a la semana de convivencia y trabajo en que enfocaron todas sus energías. En la semana de convivencia ayudaron a refaccionar el edificio escolar de la Escuela 581, que estaba muy deteriorado dada la falta de recursos para mantenimiento.Homenaje en la fiesta de la tradición Con la idea de agasajar a los padrinos, docentes de la 581 decidieron postergar por algunos días la fiesta de la tradición para hacerla coincidir con la despedida de los visitantes bonaerenses.“Lo importante no es la fecha sino el espíritu y los motivos del festejo”, manifestó Isabelino Fonseca, interventor de la escuela, y agregó que “después de la gran colaboración que hemos recibido de parte de este grupo de alumnos y docentes, lo mínimo que podemos brindarles es un gran agasajo”, dijo en relación a que los 19 padrinos viajaron 1.500 kilómetros desde la localidad bonaerense, trayendo donaciones, pintura y ayudando a refaccionar la escuela, todo solventado con sus propios recursos.Desde los más chiquitos de nivel inicial hasta los de séptimo grado prepararon con esmero sus presentaciones y deleitaron al público compuesto por más de 200 personas entre padres, visitas y allegados. El esmero también se vio en los docentes, quienes realizaron junto a sus alumnos una delicada escenografía que enmarcó el festejo.Al finalizar el acto se hizo entrega de obsequios y recuerdos mutuos, entre ellos un cuadro que retrata la nueva cara de la escuela, y luego se abrió el baile, donde, entremezclándose, bonaerenses y misioneros, chicos y grandes, disfrutaron de los últimos ratos juntos.“Recibimos mucho más de lo que pudimos brindar”Hernán Blasco, director de la escuela técnica Nº1 de Benito Juárez, expresó a PRIMERA EDICIÓN: “La verdad es que nos vamos muy contentos. Esta semana que estuvimos se nos hizo corta pero nos vamos llenos de amor, de generosidad”. “La humildad de la gente de Piñalito es excepcional, acá hay un muy fuerte grupo humano, todos les ponen mucha energía a la escuela, los padres tienen mucha participación. Eso en Buenos Aires no se da”, agregó el docente, resaltando que “pudimos colaborar fuertemente, y recibimos de parte de la comunidad educativa mucho más de lo que nosotros humildemente pudimos aportar”.“Este viaje va a dejar un recuerdo imborrable entre nosotros, y sin duda que el año siguiente estaremos de vuelta”, recalcó Blasco.




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